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CREO QUE | Quisiera bailar con mi juventud

CREO QUE | Quisiera bailar con mi juventud, artículo de opinión de Wilfredo Mendoza.
CREO QUE | Quisiera bailar con mi juventud, artículo de opinión de Wilfredo Mendoza.

Creo Que| Quisiera bailar con mi juventud pero no puedo. Tampoco sirve volver la vista atrás solo mirar hacia adelante y bailar solo con tu presente. Hace algunos días, el bendito Facebook, me trajo del pasado, una foto, cuando frisaba, unos 15 años o menos o más, eso no interesa.

La columna reflexiona sobre la nostalgia y el paso del tiempo a partir de una fotografía escolar de la adolescencia compartida en redes sociales. El autor destaca la importancia de las amistades forjadas durante la etapa escolar, las cuales perduran a pesar de la distancia y los cambios personales. Asimismo, establece un vínculo generacional al comparar su experiencia con el uso de anteojos con la de su hija de catorce años. Finalmente, el texto concluye con una invitación a valorar el presente y buscar breves instantes de felicidad frente a la futilidad de intentar recuperar el pasado.

  • El hallazgo de una fotografía de hace décadas motiva una reflexión sobre la juventud y la evolución de los vínculos sociales.
  • Se enfatiza que las amistades de la etapa escolar representan una de las épocas más memorables y significativas en la vida del individuo.
  • El autor utiliza la anécdota personal del uso de anteojos para conectar sus vivencias juveniles con la realidad actual de su hija adolescente.
  • A través de referencias literarias, se analiza cómo la percepción de los recuerdos y las imágenes cambia inevitablemente con el transcurso de los años.
  • La columna concluye con una exhortación a vivir y disfrutar el presente, aceptando que el pasado es una construcción que ya no puede habitarse.
Generado con IA a traves de OpenAI. Verifica los datos en el contenido original.
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En ella, estaba con amigos de mi época colegial. Creo, que si la memoria no me falla, dos de ellos, hace buen rato, sus vidas se truncaron. El resto ahí vamos y vamos.

Creo que: la fotografía y los recuerdos

En esa vieja toma, me ubica con una enorme sonrisa y con gafas de siempre, porque desde que tengo memoria, ha sido mi compañera, más en las buenas como en todas las miles de batallas perdidas, que hoy me sostienen, como aquellos osados recuerdos juveniles, Mi hija, Ale, que también, usa lentes, y le molestan, le desagradan, como si fuera lo peor en el mundo, para una nena de 14 añitos.

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Otros tiempos. Muchos días, me llamaron cuatrojos o cegatón. Nunca me molestó, porque sin aquellos vidrios, era imposible apreciar, la belleza de aquellos inolvidables días.

No sé, sus casos, mis estimados amigos y amigas de las redes sociales, pero siempre le digo a mis hijos, que las mejores épocas, son las mataperradas y amistades del colegio. Esos días, nunca se olvidan. Nos acompañarán siempre.

Tengo amigos, desde esos lejanos tiempos, y los sigo manteniendo. No nos vemos, con la frecuencia que quisiera, pero cuando nos reunimos, contamos los mismos chistes, las mismas anécdotas, los mismos juegos; aunque no seamos los mismos. Volvemos en esos instantes volvemos a bailar con nuestra juventud. Aunque sea una mentira disfrazada de verdad.

Tengo amigos, desde esos lejanos tiempos, y los sigo manteniendo. No nos vemos, con la frecuencia que quisiera
Tengo amigos, desde esos lejanos tiempos, y los sigo manteniendo. No nos vemos, con la frecuencia que quisiera

Bailar con el presente

Son otros bailes, otros recuerdos, otros días, pero siguen siendo los mismos amigos, que nos hemos ido aupando, cuando los tiempos eran complicados, o el simple deseo, de “espero que estés bien”. Eso es lo mejor de la vida, que nos brindó el azar.

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Sigo observando, la misma fotografía ajada y desprovista del azar, que como señala el escritor Guillermo Cabrera Infante, de tanto mirarla, ya no es la misma. Es otro tiempo, que alguna vez fue y nunca más será. En realidad, de eso se trata, porque en el mundo salvaje que vivimos, donde cada quien sigue a su propio ritmo.

Son siempre tu nombre y mis ruinas, lo que cargo siempre. Eso es lo que quedó de ti…Y en eso, se busca un poco de tranquilidad, para seguir bregando, como me ocurrió hace algunos días.

“Estoy triste”, me escribió, una persona muy querida, no supe que hacer ni deshacer. Solo traté de sostenerla en el tiempo. Pero como esa vieja fotografía, solo atiné a decirle “se feliz”.

Porque eso es muy complicado, pero se trata de ser feliz no todos los días. Solo un instante, un segundo, una ráfaga y nunca tengas miedo de tus silencios. Baila con tu juventud, baila con tu presente, nunca con tu pasado. Porque el pasado nunca existió, apenas el presente.
Hasta la próxima.

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