Por Wilfredo Mendoza Rosado
Creo Que… La locura deber ser contagiosa. De todos mis autores favoritos y que son muchos y muchas, una mujer guarda un lugar preferente: Rosa Montero. Una periodista española, con la cual me une, una pasión desmedida por hacer del periodismo, una tarea noble, por sobre todo. Y, contar historias, aunque nadie las lea, excepto uno mismo. Lo mejor es contar para cantar, que al final de cuentas es la vida misma.
Para los legos, la Montero es una prolífica autora de una decena de títulos cuya última lectura acabo de hacer por segunda vez. La loca de la casa. ¿Cuántos no vivimos en un permanente estado de locura? Creo que todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos rozado la misma…No digo más, dada mi escasa cordura. La locura debe ser contagiosa, cuando nos hace felices.
En realidad, la locura es parte de nuestras vidas, Cuando no encajamos en una relación amical o amorosa. Cuando vivimos en soledad por deseo propio u obligados por las circunstancias. O cuando hacemos o queremos hacer un acto propio del auténtico loco o loca. Ni más ni menos.
En realidad, ser el loco o la loca de la casa, no es tan malo. Recuerdo, que muchas veces me hablo solo, mis hijos, un poco más y me llevan al hospital. O cuando voy a exponer un tema, generalmente en voz alta, repito el tema. Un loco inofensivo, diría.
Conozco de muchos locos o locas, en el mejor sentido. Una amiga, en un trabajo donde coincidimos. Conoció a un joven, y a los días se casó o se cagó…Jejejeje. Solo ella lo sabe, por loca. En fin. Hay muchos casos parecidos.

Las locuras de amor o desamor
Las locuras de amor o desamor, son las más frecuentes, y cada quien carga con su fardo pesado o liviano, es un asunto particular. «Cuando te enamoras locamente, en los primeros momentos de pasión, estás tan lleno de vida que la muerte no existe. Al amar eres eterno.
Del mismo modo, cuando te encuentras escribiendo una novela, en los momentos de gracia de la creación del libro, te sientes tan impregnado por la vida de esas criaturas imaginarias que para ti no existe el tiempo, ni la decadencia, ni tu propia mortalidad. También eres eterno mientras inventas historias. Uno escribe siempre contra la muerte.» (Rosa Montero).
La loca de la casa, la recomiendo, para quienes viven en permanente estado de exclusión. Y, para quienes quieren gozar de una buena historia nada más, porque los locos siempre son los otros, los cuerdos, que nunca pierden la compostura.
Todavía recuerdo, cuando mi entonces jefe Mario, me dijo “quieres ir a trabajar a Piura. Tienes 5 minutos para pensarlo”. Ni lo dudé, y acepté como el loco que soy, y me lancé a la piscina. No conocía a nadie. Fueron los 2 años más hermosos que viví en la cálida Piura. Joven, soltero e indocumentado.
La locura es un permanente estado de felicidad. Casi, casi uno levita, porque al final la vida es una sola, para vivirla, como nos de la gana, sin dañar a nadie, menos a uno mismo. Es como la felicidad, que nunca la podemos asir, porque es frágil, como los locos o locas que somos. Más nada. Es y debe ser el puente entre lo que se fue y nunca se fue.
Hasta la próxima.