Cordillera de Palabras | Una amiga me contó hace poco que ella y su pareja decidieron no tener hijos. No porque no los quieran. Porque hicieron la cuenta. Colegio privado en Arequipa: entre 400 y 1500 soles mensuales. Universidad privada: entre 800 y 3,900 soles mensuales dependiendo de la carrera y la institución.
Generando resumen...
Útiles, uniforme, actividades, internet, alimentación, ropa que se rompe y se queda chica. “Sale más caro que una casa”, me dijo. Y no estaba bromeando.
Su historia no es un caso aislado. Los Censos Nacionales 2025 confirmaron lo que muchos ya intuían: la tasa global de fecundidad en el Perú cayó a 1.7 hijos por mujer, el nivel más bajo de la historia reciente del país.
En 1986 éramos un país con 4.6 hijos por mujer en promedio. En 2019 teníamos 581,022 nacimientos. En 2024 bajamos a 417,180, según el INEI, una caída de casi 30% en cinco años que no tiene que ver con ningún evento extraordinario sino con una decisión cotidiana que millones de peruanos están tomando en silencio: esto no nos alcanza para tener hijos.
En Lima Metropolitana la caída es más pronunciada todavía. El INEI registró en 2024 un descenso del 8.3% en nacimientos respecto al año anterior y un 32.8% menos que en 2019.
En las zonas urbanas la tasa de fecundidad ya es de 1.5 hijos por mujer, por debajo incluso del promedio nacional. Las ciudades se están convirtiendo en el lugar donde menos se decide tener hijos.

El costo de criar un hijo en el Perú urbano
Y la educación es solo el primer capítulo del problema. Antes de llegar al colegio, una familia necesita resolver la vivienda.
Según el Banco Central de Reserva, el precio del metro cuadrado en Arequipa superó los 3,500 soles en 2025, y en Lima los distritos de clase media consolidada rondan los 6,000 a 8,000 soles por metro cuadrado.
Un departamento de 80 metros cuadrados en un distrito seguro de Lima implica una hipoteca de entre 1,500 y 2,500 soles mensuales durante 20 años, asumiendo que el banco aprueba el crédito, que no siempre ocurre con ingresos informales. Y en el Perú, según el INEI, más del 70% de la población económicamente activa trabaja en condiciones de informalidad.
A la vivienda y la educación se suma la salud. Una consulta pediátrica privada en Arequipa cuesta entre 80 y 150 soles. Un plan de salud familiar con cobertura razonable en una clínica privada ronda los 300 a 600 soles mensuales.
El SIS existe y cubre a quienes califican, pero en zonas urbanas con ingresos medios bajos hay una franja entera de familias que no califican para el SIS y no pueden pagar una clínica privada. Esa franja es exactamente la que más siente el costo de tener hijos.
Y luego está la alimentación. La canasta básica familiar en Perú, según el INEI, alcanzó en 2025 los 1,285 soles mensuales por persona en áreas urbanas.
Una familia de cuatro personas necesita más de 5,000 soles solo en alimentación básica, sin contar gastos de transporte, servicios, vestimenta ni entretenimiento. El sueldo mínimo es de 1,025 soles. Dos sueldos mínimos juntos no cubren la canasta básica de una familia de cuatro.
La psicóloga Cinthia Ramos, citada por La República, señala que los jóvenes postergan formar una familia porque los costos de vida han aumentado y los sueldos no alcanzan para satisfacer las necesidades básicas que implica un hogar.
El UNFPA, en su informe Estado Mundial de la Población 2025, lo dice con más precisión todavía: la verdadera crisis de fecundidad no radica en tener menos hijos, sino en que muchas personas no pueden tener los que desearían.
Según su encuesta global, 1 de cada 5 personas considera que alcanzar el número de hijos deseado sería imposible, siendo el costo de vida el principal obstáculo señalado.
Un desafío demográfico que el país aún no debate
Lo que esta tendencia produce a mediano plazo es un problema que el Perú todavía no discute con la seriedad que merece. Los menores de 15 años disminuyeron en términos absolutos y porcentuales según los Censos 2025, mientras que el grupo de 60 años a más creció sostenidamente.
Menos jóvenes sosteniendo un sistema de pensiones diseñado para una pirámide poblacional que ya no existe. Menos trabajadores activos para una economía que los va a necesitar.
La directora de investigaciones del Instituto de Estudios Peruanos, Tania Vásquez Luque, advierte que el Perú se encuentra en una situación en que la fecundidad ha decrecido a un nivel por debajo del que garantiza el reemplazo poblacional, estimado en 2.1 hijos.
Ningún gobierno peruano reciente ha tratado el costo de educar, alimentar, sanar y alojar a un hijo como una política demográfica integral.
Se habla de cobertura escolar, de infraestructura, de brecha digital, pero casi nunca de que el precio total de criar a un hijo en el Perú urbano se ha convertido en una barrera que empuja a las familias a tener menos hijos de los que quisieran tener.
Mi amiga y su pareja hicieron la cuenta y decidieron que no alcanza. Millones de peruanos están haciendo la misma cuenta, en silencio, sin que nadie en la política pública parezca estar prestando atención al resultado.
