La familia y amigos de Marcos Ruelas, conductor del bus de la empresa Llamosas que cayó a un barranco en la Panamericana Sur, velan sus restos en la Casa del Adulto Mayor de Socabaya, en Arequipa. Su muerte forma parte de las 37 víctimas del fatal accidente ocurrido la madrugada del miércoles 12 de noviembre, a la altura de la bajada del puente Ocoña, en Camaná.
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Su hermano mayor, Alejandro Ruelas, contó que Marcos deja dos hijos menores de los siete que tiene, quienes hoy lloran profundamente su partida. Recordó que era el segundo de siete hermanos y que siempre fue un hombre tranquilo, dedicado a su familia y comprometido con su trabajo. “Era responsable y querido por todos”, expresó entre lágrimas.
Marcos acumulaba 30 años de experiencia como conductor, conocía de memoria la ruta de la Panamericana Sur y era considerado uno de los más expertos del sector. Además, fue uno de los fundadores de la empresa de transportes Llamosas, donde trabajó gran parte de su vida, manteniendo un historial impecable sin papeletas ni antecedentes de mala conducta.
Su esposa, Lilia Atencio Apaza, exigió justicia por la muerte de Marcos y pidió que se sancione a los responsables del accidente. “Mi esposo era un chofer ejemplar, con 36 años de experiencia, responsable y sin una sola falta. No merecía morir así”, señaló visiblemente afectada. Mientras continúan las investigaciones, la familia reclama respuestas y espera que la tragedia no quede impune.
Arequipa: padre, hijo y amigo son despedidos juntos en Camaná tras tragedia de Ocoña
Entre lágrimas, oraciones y un silencio que estremecía, fueron sepultados Guillermo Álvarez Pérez, su hijo Alan Álvarez Rivas, conocido como “Dany”, y su amigo inseparable Óscar Pérez Cahuana, víctimas del fatal accidente ocurrido en Ocoña. Sus féretros avanzaron acompañados por decenas de personas que aún no comprenden la magnitud de la tragedia.

Los tres compartían más que trabajo: eran compañeros de ruta, sueños y vida. Cada semana regresaban de la feria de los martes en Chala, donde comercializaban productos de pan llevar. También eran rostros muy queridos en la feria dominical de Camaná, donde se les recordará por su alegría, camaradería y dedicación.
La tarde del jueves 13 de noviembre, comerciantes, vecinos y amigos los despidieron como siempre estuvieron: juntos. Padre, hijo y amigo descansan ahora unidos, dejando un profundo dolor en la comunidad que los vio crecer, trabajar y construir sus vidas con honradez.
