Alma Matinal | Sarko Medina Hinojosa es un escritor de armas tomar. No es revolucionario pero sí rebelde. No cree en la insurgencia pero ayuda a que otros escritores surjan a través de los espacios periodísticos que administra (los cuales no tienen descanso ni feriados).
El escritor y periodista arequipeño Sarko Medina Hinojosa presenta su obra titulada El Comecuentos, un libro que destaca por su sencillez y conexión emocional con la cotidianidad. La publicación explora una narrativa íntima que abarca desde vivencias familiares hasta los orígenes de la vocación literaria del autor. A través de estampas personales, el texto integra elementos de humor y nostalgia, rescatando figuras fundamentales de su entorno cercano. Esta obra complementa la trayectoria de Medina, quien también se desempeña como gestor cultural en la región sur del país.
- La obra El Comecuentos ofrece una prosa cálida y accesible que busca permanecer en la memoria del lector mediante el relato de experiencias personales.
- El libro incluye referencias a personajes clave en la vida del autor, como su abuela Hilaria, sus padres y su hijo Mathías.
- El contenido aborda temáticas variadas que van desde anécdotas escolares y familiares hasta reflexiones sobre el oficio de escribir.
- Sarko Medina Hinojosa integra el humor y la nostalgia para retratar escenas de la vida diaria y travesías biográficas de manera natural.
Sus pasiones (u obsesiones) lo han conducido a otras vertientes de la palabra como el periodismo (hermano travieso de la literatura) o las gestiones culturales( presidente de la Red de Escritores Arequipa).
Menciono tales experiencias porque son labores vitales que repercuten en su cosmos literario. O son piezas que complementan algún tema que su creativa mente se encarga luego de darle un corpus ficcional para un libro.
Hay textos que se hacen con rigor de orfebre, pulcritud en las formas, calibración de lenguaje. Son libros que aspiran a un lector entrenado en territorios de gusto y una estética discursiva. Pero hay obras que se hacen al natural, van del corazón a la piel.
No son pretenciosas ni quieren estar en los anaqueles de la vanidad biográfica. Su pretensión es más sutil que estética: quedarse en la memoria.

Una escritura íntima que conecta con la memoria
Este pequeño libro “El Comecuentos “(2026) tiene ese candor, esa fragancia humana de la cotidianidad dicha con sencillez pero con voluntad y nostalgia que conmueven. Sarko conoce muy bien los recursos de un narrador, sus juegos verbales y las posibilidades estéticas como las que empleó para La calle está dura (Aletheya,2021).
Estos escritos son una estampa familiar y personal donde el narrador nos revela las claves de su oficio literario y las furtivas travesías que a veces los escritores intentamos ocultar para recrear una biografía más audaz y rellena de cosas grandiosas.
Pensamos que siempre fuimos amados y bendecidos con el talento, pero antes que eso fuimos hijos, somos padres, hermanos que amamos y nos peleamos.
El buen Valdelomar capturó los ojos de su madre en una “mirada de miel”. José Mauro de Vasconcelos inmortalizó el mundo y sus cuitas infantiles en una planta de naranja lima, Edmundo de Amicis y sus retratos de Corazón. Diario de un niño nos reveló las historias de Enrique Bottini que aprendió a ser hombre forjando su alma en cada experiencia con sus semejantes.
Sarko escribe del tecno y las discotecas, sus platos favoritos, un misterioso panetón, sus juegos, su bicicleta, las amistades escolares, de su abuela Hilaria(portento de sabiduría)de su madre Liliana ,su padre José Medina Rivera y desde luego, su hijo Mathías.
Todas las historias giran en ese círculo motivador de su vocación de escritor. Es como una recompensa a la perseverancia de quienes más confiaron y acompañaron en su carrera. Es regalarles a ellos un abrazo con palabras.
Leamos un extracto de “Al toquepala que estoy Apurímac”:
“¿Y el desayuno? Pues era una delicia, los pedacitos de la sierra infladitos, ese tecito pasado, otros días el arroz con huevo frito y el churrasco jugoso, luego las visitas, las anécdotas” (pag.63). Son historias con sabor, ternura.
Humor, nostalgia y emociones que atraviesan la vida
Y el humor también está presente, veamos “A los catorce años era flaco, sí”:
“Lo demás era una nebulosa media rara. No sé si fue mi mamá la que se dio cuenta o yo solito que al sacar la prenda revisé y vi la M;el tema es que para salir de dudas y calzándome de nuevo la prenda, allí estaba comprobando que el pantalón me quedaba pero que también me sacaba un derrier que en mi vida volví a tener” (pag.69).
Me he divertido con esta obra, he recordado mi propia vida en cada una de sus historias: mis sueños frustrados, mis primeros amores, mis primeras vergüenzas.
Casi casi se me caen algunas lágrimas. He celebrado sus pequeñas victorias como niño y como hombre. La sencillez de su prosa es un cálido abrazo a la memoria donde el hombre se complementa con el artista y hace cosas tan lindas como El Comecuentos.
