Por: Carlos Rivera
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Alma Matinal… Si se le pregunta a cualquier jovencito en estos días por un tal Víctor Ernesto Caballero Rodríguez responderían que no lo conocen y que puede ser algún representante de una importante farmacéutica. Pero si le mencionamos Curwen al instante afloran suspicaces suspiros de alguien que para ellos es el héroe de la chiquillada, el non plus ultra del análisis político tik tokero.
¿Pero qué talento tiene este menjunje de politólogo del llauca con locutor de programa religioso dominguero?
Curwen no es un estudioso de las Ciencias Sociales o un periodista todo terreno desarrollando los tópicos que se desprenden de los discursos políticos. No ostenta ningún registro de sobrios artículos plagados de estilo y singular gracia filosófica.
Lo suyo es el palabreo facilista y sus odios explícitos que le aplauden la fanaticada que no desea leer libros. Tiene la gracia de saber sintonizar con esa amalgama de discurso moralista-progresista-izquierdista que se consideran los guardianes de todo.
Los salvadores de la patria, los santos del bien común y los únicos defensores de la dignidad frente a los atropellos del fujimorismo y todos sus pares como Rafael López Aliaga. Si Ricardo Mendoza y Jorge Luna hacen fortuna mezclando sus diatribas cotidianas con lenguaje pendenciero y pedestre, Curwen le agrega el putamadreo, la carga de los carajos hasta romper todo sonido que armonice con el lenguaje.
Y granjearse un odio enfermizo contra Keiko Fujimori (y todo lo que representa) y además colgarse de los brazos de Gorriti, Rosa María Palacios, Paola Ugaz o Pedro Salinas a los cuales reverencia como los hijos amamos a nuestras madres.

Alma Matinal: Un profeta fallido del análisis político
Como todo caviar o progre no cree en la democracia de todos y para todos sino la forma en la que sus amigos se la pintan, la recrean o la asimilan (El Foco, IDL-Reporteros, La República). Y Curwen contrito busca ser el perrito faldero que les lame los zapatos.
Con su primer libro Mototaxi. Auge y caída de Fuerza Popular (EDICIONES B, 2016), quiso dejar sentado como profeta adelantarse a los hechos y como Leonó vio más allá de lo evidente y pronosticó su fracaso como partido.
En plena presentación su mentor Gorriti, hizo una entrada comparativa de las diabluras del Dr. Watson sobre algunas incongruencias de Holmes (Ver Estudio en escarlata) en clara alusión perspicaz que hallaba en la obra de Curwen.
La saconería de Gorriti no era gratuita: sabía que el jovenzuelo infeliz podía ser en un futuro cercano uno más de sus lacayos que repiten sus peroratas y celebran sus causas justicieras. Vio en él cualidades de chupamedias, fortaleza de corista y un botoncito de muestra fue cuando dijo que Daniel Olivares es el mejor congresista que existe en este momento. Y que es su amigo y eso es suficiente.
Curwen cree saber de política, se asume leído y realizar un trabajo decoroso ante su audiencia: un desglosado del acontecer sazonado con su estilo irreverente, tendencioso sin pizca de objetividad.
El eco de un discurso sin resultados
Veamos un ejemplo de su prosa ingenua:
Evaluemos en perspectiva la movilización del 19 de julio del 2023. Quitemos o dejemos de lado el título “Toma de Lima” porque puede generar opiniones controvertidas. No analicemos el impacto de esta movilización por los resultados que algunos esperaban: la caída de Dina Boluarte y del Congreso, puesto que tal objetivo indudablemente no se ha logrado. (“Un proceso de desobediencia civil”, La Republica, 23/06/2023).
Primero, intenta dejar en claro un tinte de claridad y distancia con cierta postura política y luego se escabulle de no asumir el resultado de la gesta que él mismo ayudó a promocionar. En esas mínimas líneas evidencia su, como dirían criollamente, su pendejada.
Hago mía la frase que le dedicó el analista político Iván Arenas: “Curwen, ese personaje misterioso que sabe tanto de Maquiavelo como del pretérito pluscuamperfecto”.
Y todas las causas que ha defendido o los héroes que ayudó a consagrar se han triturado como las galletas ante una licuadora. José Domingo Pérez, un fracaso en sus acusaciones, en su delirante pose de luchador contra la mafia.
Y cuando lo entrevistó lo tuvo embobado, casi casi como un fanático ante un Rolling Stone. Asesoró, trabajó e hizo campaña para el Partido Morado y ahora ese partido navega en la incertidumbre de renuncias y una pelea de intereses por los rezagos del poder partidario.
Hizo contracampaña contra Fuerza Popular y Keiko Fujimori pero el partido sigue vivito y coleando y con su lideresa a punto de entrar en campaña el 2026. Y no se arrepintió de votar por Pedro Castillo y, en el colmo de su alucinación, dijo que lo volvería a hacer y que si llegaran a una segunda vuelta Keiko y Makanaki (delirante espécimen de la farándula conera que tuvo sus 16 minutos de fama) lo haría por el mencionado.
En una transmisión habitual de su programa un seguidor le dice emocionado: “Le falta un Luigi Mangion (acusado del asesinato del director ejecutivo de United Healthcare, Brian Thompson, en la ciudad de Nueva York) a este gobierno” y él responde con todo su brutal odio: “Dios, te escuche hermano”. Además de lambiscón, un pobre diablo.
