La madrastra Yenifer Condori Alarcón (26), fue llevada a la cárcel, acusada de asesinar a un niño de apenas 5 años. El juez del Segundo Juzgado de Investigación Preparatoria de Puno a cargo del juez Youl Riveros Salazar, dictaminó 9 meses de prisión preventiva. Es investigada por el delito de homicidio calificado con gran crueldad.
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“(Yenifer) Es un peligro latente no solo para sus hijos sino para la sociedad, nunca en mis 25 años de trabajo e podido observar estos hechos de crueldad, ni mucho menos tenemos conocimiento de un hecho tan execrable en la ciudad de Puno”, señaló el magistrado completamente indignado luego de ver las fotografías de las lesiones del niño.
La presunta homicida al momento de tomar la palabra pidió disculpas por los hechos (no se mostraba arrepentida) y apeló a que tiene otros dos menores hijos (de 7 años y 6 meses), uno de ellos en lactancia pidiendo que no la encarcelen.
Como se recuerda el pequeño Sebastián falleció la noche del sábado tras ser llevado al hospital de EsSalud de Puno, donde la acusada dijo que el menor se había atorado cuando estaba comiendo.
Tras ser revisado el personal médico se percató que el niño fue masacrado a golpes, avisando a la policía. La mujer al ver esto, se dio a la fuga. El niño falleció la madrugada del domingo, la causa de su deceso fue edema cerebral a consecuencia de las graves lesiones que presentaba.
Madrastra lo masacraba, lo torturaba
Otro hecho indignante dado a conocer en la audiencia por la Fiscalía es que de los resultados de la necropsia, el menor presentaba “actos contra natura antiguos”, es decir habría sido ultrajado.
Pero no es lo único. Le sacaron los dientes, le arrancaron las uñas de las manos, presentaba lesiones en brazos, espalda, pies, piernas, genitales (quemaduras, heridas, cortes), muchas de ellas son lesiones antiguas. “Quien cuidaba al menor era Yenifer Condori Alarcón y a partir de ello, si un menor está al cuidado de un menor, es responsable”, señaló el juez.
La Policía, a través de pericias de biología forense, sangre en toda la vivienda y sobre todo en la habitación donde dormía la víctima. La mujer también tenía sangre en sus manos (luego de ser sometida a reactivo), lo que evidenciaría la tortura.
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