¿Y Ahora Qué? | Un congreso con dos cámaras legislativas para fortalecer el debate parlamentario y mejorar la calidad de las leyes, evitando normas improvisadas o aprobadas por intereses políticos que perjudiquen a los ciudadanos, fue el objetivo que nos vendieron los congresistas que impulsaron la vuelta a la bicameralidad.
A tres meses de la instalacion del nuevo Congreso bicameral, la camara alta ha sido escenario de constantes enfrentamientos verbales entre senadores del oficialismo y la oposicion. Paralelamente, surgieron diferencias institucionales tras la publicacion de la Ley N.º 32743, la cual delego facultades legislativas al Poder Ejecutivo sobre seguridad ciudadana y el fenomeno El Niño. El presidente de la Camara de Diputados, Oscar Reto Otero, cuestiono que dicha norma fuera presentada y firmada inicialmente con atribucion exclusiva del Senado. Ante este reclamo, el titular del Senado, Miguel Torres, reconocio un error material en el encabezado y tramite una fe de erratas en el diario oficial El Peruano.
- Enfrentamientos verbales entre senadores oficialistas y de oposicion durante las ultimas semanas en la camara alta.
- Criticas por la dilacion en la aprobacion de facultades legislativas solicitadas por el Poder Ejecutivo.
- Cuestionamiento del presidente de la Camara de Diputados por la exclusion de su fuero en la publicacion original de la Ley N.º 32743.
- Correccion mediante fe de erratas admitida por el presidente del Senado para precisar que la norma proviene del Congreso de la Republica.
Sin embargo, a tres meses de su instalación y a raíz de los hechos protagonizados en la cámara alta, podemos afirmar que el comienzo es bastante desastroso.
En los últimos 15 días, los senadores del oficialismo y de la oposición se han enfrascado en peleas verbales, convirtiendo este espacio democrático literalmente en un ring de boxeo. Y a raíz de los hechos, la pregunta que nos hacemos los ciudadanos es: ¿para eso queríamos un congreso bicameral?
Con su actitud, los senadores solo han demostrado irresponsabilidad e inmadurez política y pareciera que hasta el revanchismo y los odios partidarios pesan más que su compromiso con el país.
Oposición, revanchismo y coherencia política
Si durante el gobierno de Pedro Castillo, Fuerza Popular ejerció una oposición dura que contribuyó a profundizar la crisis institucional, hoy los partidos de izquierda la justifican escudándose en los antecedentes del fujimorismo.
Lo que ayer criticaban no puede convertirse hoy en una conducta aceptable solo porque son ellos quienes la ejercen.
La coherencia política y el respeto a la democracia exigen actuar con los mismos principios, independientemente de quién gobierne. La revancha no es una forma de hacer política, ni la obstrucción puede confundirse con una oposición responsable. Eso no es coherencia ni madurez democrática.
Tampoco resulta democrático que los sectores de oposición hayan dilatado tanto la aprobación de las facultades legislativas solicitadas por el Gobierno de Keiko Fujimori, particularmente cuando se trata de materias de vital importancia para el país. Esto, desde luego, no significa otorgarle al Ejecutivo un cheque en blanco, pues la fiscalización y el control político son indispensables en toda democracia.

Disputas entre las cámaras y cuestionamientos a la ley
Para profundizar en las diferencias, el presidente de la Cámara de Diputados, Oscar Reto Otero, del partido del Buen Gobierno, ha cuestionado la Ley N.º 32743, publicada el 22 de octubre de 2026, que delegó al Poder Ejecutivo facultades legislativas por 90 días calendario en 27 materias relacionadas con la seguridad ciudadana y el fenómeno El Niño.
Reto defiende su fuero señalando que el Congreso está integrado por ambas cámaras y que la ley no debía presentarse como una decisión exclusiva del Senado.
En el encabezado decía. «El Senado de la República ha dado la Ley siguiente», como si la norma hubiera sido aprobada exclusivamente por esa cámara. Además, el documento llevaba las firmas del presidente y del primer vicepresidente del Senado, sin las firmas de los representantes de Diputados”.
“Felizmente, el presidente del Senado, Miguel Torres, reconoció que había un error material en el encabezado y anunció que se tramitaría una fe de erratas. Ese mismo día, la corrección fue publicada en una edición extraordinaria de El Peruano: donde decía «El Senado de la República», ahora dice «El Congreso de la República».
Sin duda, estos hechos plantean varias interrogantes sobre los procedimientos institucionales en ambas cámaras que deben ser aclarados y transparentados para evitar en lo posterior hechos como los antes señalados y que lo único que hacen es minar la imagen del Congreso y, por tanto, el sistema democrático.
Una bicameralidad que debe responder a los ciudadanos
Los ciudadanos no queremos seguir observando espectáculos bochornosos protagonizados por los también denominados padres de la patria.
Ellos deben recordar que, como resultado del referéndum nacional realizado en diciembre de 2018, más del 90% de los ciudadanos rechazaron el sistema bicameral, aunque los congresistas posteriormente hayan logrado imponerlo.
Las discrepancias deben resolverse por las vías institucionales, respetando las reglas democráticas y priorizando el interés público, pues de ello depende la legitimidad de las decisiones que se adopten.
La bicameralidad se presentó como una oportunidad para mejorar la calidad de las leyes, no para que los congresistas continúen con sus malas conductas. Ojalá en el futuro, los peruanos no tengamos que lamentar que la creación de dos cámaras haya terminado siendo más un problema que una solución para el país.
