último

FIL Arequipa: Driana Meléndez reconstruye la memoria del tsunami de Camaná de 2001

Driana Meléndez reconstruye la memoria del tsunami de Camaná de 2001
Driana Meléndez reconstruye la memoria del tsunami de Camaná de 2001

El viernes 9 de octubre, a las 12:56 de la tarde, un sismo de magnitud 7.6 frente a las costas de Panamá activó una alerta preventiva de tsunami en nueve países, Perú entre ellos. La Marina de Guerra desplegó la vigilancia del litoral, la amenaza se descartó horas después y el país volvió a lo suyo.

En la FIL Arequipa, la médica veterinaria Driana Meléndez Jara presentó un libro testimonial que reconstruye los hechos y vivencias del tsunami del 23 de junio de 2001 en Camaná. La obra surgió a partir de su labor durante el SERUMS en dicha provincia, donde recopiló relatos de sobrevivientes, fotografías y archivos de prensa de la época. Aquel desastre provocó olas de hasta ocho metros, dejando víctimas mortales, decenas de desaparecidos y severos daños materiales y agrícolas. La autora advirtió sobre la falta de avances suficientes en prevención costera, una problemática evidenciada tras una reciente alerta preventiva de tsunami activada por un sismo en Panamá.

  • Driana Meléndez presentó en la FIL Arequipa un libro testimonial con relatos, fotos y recortes de prensa sobre el tsunami de 2001 en Camaná.
  • El proyecto se originó mientras la autora realizaba su SERUMS en la Microrred de Salud La Pampa y laboraba en el centro poblado de La Punta.
  • El tsunami de 2001 provocó la muerte de 26 personas, 64 desaparecidos, la destrucción de más de dos mil construcciones y la afectación de dos mil hectáreas de cultivo.
  • La autora advierte que Camaná no ha implementado medidas suficientes de prevención, como sistemas de alarma o adecuada señalización de rutas de evacuación.
  • Una reciente alerta preventiva de tsunami provocada por un sismo de magnitud 7.6 en Panamá reactivó el debate sobre la preparación y respuesta ante estos eventos.
Generado con IA a traves de OpenAI. Verifica los datos en el contenido original.
ANUNCIO

Cuarenta horas antes, el jueves a las seis de la tarde, en el Auditorio 1 de la FIL Arequipa, la médica veterinaria Driana Meléndez Jara había presentado un libro que explica por qué esa alerta ameritaba más atención de la que le dimos: una reconstrucción testimonial del tsunami que en 2001 borró del mapa buena parte del litoral de Camaná.

Meléndez es médica veterinaria, egresada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, nació en Quillabamba, Cusco, y se crio en Lima desde los dos años.

PuedesVer

De su trabajo en Camaná nació el libro testimonial

Llegó a este libro haciendo su SERUMS en la Microrred de Salud La Pampa, capital del distrito de Samuel Pastor, uno de los ocho distritos de la provincia de Camaná, donde está a cargo de la Estrategia Sanitaria de Enfermedades Metaxénicas y Zoonosis.

Pasó tres meses de verano en el Puesto de Salud de La Punta, uno de los centros poblados que el tsunami golpeó con más fuerza, y ahí empezó a comentar su proyecto con sus compañeras de trabajo; una de ellas la conectó con los sobrevivientes.

Lo que arrancó como la idea de un reportaje documental terminó en libro testimonial, con fotografías y recortes de prensa de la época.

Driana Meléndez reconstruye la memoria del tsunami de Camaná de 2001
FIL Arequipa: Driana Meléndez reconstruye la memoria del tsunami de Camaná de 2001 2

El sismo que provocó aquel tsunami, el 23 de junio de 2001, alcanzó magnitud 8.4 frente a la costa sur peruana, uno de los más grandes registrados en el país en el último siglo. El tsunami llegó con olas de entre cinco y ocho metros y una inundación que en algunos tramos avanzó más de un kilómetro tierra adentro.

ANUNCIO

Solo el agua, sin contar los efectos directos del sismo, mató a 26 personas y dejó 64 desaparecidos entre Camaná y Chala, destruyó más de dos mil construcciones y cubrió de arena poco más de dos mil hectáreas de tierra de cultivo.

Los testimonios de quienes sobrevivieron al tsunami

De esas conversaciones salieron los testimonios que sostienen el libro. A Meléndez la marcaron sobre todo los de la espera: familias que se aferraban a la idea de que un pariente seguía con vida mientras no apareciera el cuerpo, una esperanza que casi siempre terminó doliendo más que ayudando.

Recuerda a un hombre que, ya a salvo, volvió por sus animales; una ola lo alcanzó y su cuerpo apareció recién al día siguiente. Le interesan también la música, el dibujo y la antropología, y esa mezcla se nota en qué preguntaba: menos los hechos que las sensaciones detrás de los hechos, razón por la que buscó también a quienes en 2001 eran niños.

Reunir todo esto la llevó a una conclusión concreta: estos fenómenos van a repetirse, y la prevención sigue siendo la única herramienta real para reducir sus consecuencias —un sistema de alarma que de verdad alcance a la población, señalización de rutas de evacuación, simulacros, capacitación. Veinticinco años después, dice sin medias tintas, Camaná no ha hecho lo suficiente.

La alerta de tsunami volvió a poner la prevención en debate

Esa frase, dicha el jueves en un auditorio, se puso a prueba el viernes al mediodía, cuando el sismo frente a Panamá activó la alerta en nueve países y obligó a la Marina peruana a vigilar en tiempo real los puertos del litoral mientras el Centro Nacional de Alerta de Tsunamis evaluaba el riesgo.

La amenaza se descartó horas después y el oleaje que sí llegó —moderado, sin relación con el sismo— apenas mereció un aviso vigente hasta el 12 de octubre.

La discusión que se abrió esos días giró en torno a Lima y Callao: los diecisiete refugios de La Punta chalaca, una aplicación de la Marina que pocos tienen instalada, peruanos consultados por la prensa que admitieron no sentirse preparados. De la costa que el mar ya devoró una vez, hace un cuarto de siglo, nadie habló.

Memorializar el tsunami no instala una sola sirena nueva en la costa de Camaná, y Meléndez no pretende que lo haga. El martes 13 hay otro simulacro nacional, a las ocho de la noche: en algún lugar del país alguien va a caminar hasta un punto de encuentro señalizado con un cartel nuevo y va a volver a casa sabiendo que fue solo un ensayo.

En Camaná ese cartel todavía no existe. Lo que sí existe ahora, con fotos y recortes de hace veinticinco años, es el registro de quién avisó que hacía falta.

Nuestro Podcast

ANUNCIO

Add New Playlist