Edwin Berrios Zevallos presentará “Los Pata’ccalas”, su segunda novela, en una mesa compartida con Miguel Alonso Torres Núñez y quien firma estas líneas. El título ya avisa el terreno: “pata’ccalas” son patas calatas, pies descalzos, la condición con la que generaciones de niños del campo arequipeño caminaron entre la escuela y la chacra sin que a nadie, hasta ahora, le pareciera materia de literatura.
El escritor Edwin Berrios Zevallos presentará su segunda novela titulada "Los Pata'ccalas" en la Feria Internacional del Libro de Arequipa el miércoles 7 de octubre. La obra retrata la infancia en el campo, las tradiciones y la colonización agrícola en las pampas del distrito de La Joya. Berrios es enfermero militar retirado con grado de Técnico Jefe y sirvió durante catorce años en el Vraem antes de volcarse a la escritura. Su trayectoria literaria incluye también una novela previa titulada "El amor a una higuera", la cual estuvo inspirada en la figura de su madre.
- Presentación de la novela "Los Pata'ccalas" en el Auditorio 1 de la Feria Internacional del Libro Arequipa.
- El autor Edwin Berrios nació en La Joya y se desempeñó como enfermero militar alcanzando el grado de Técnico Jefe.
- Berrios sirvió catorce años en el Vraem y comenzó a redactar su segunda novela durante la pandemia.
- El libro aborda la vida rural, las labores agrícolas y las costumbres tradicionales de la infancia en La Joya.
- Su primera obra publicada fue "El amor a una higuera", inspirada en la historia de superación de su madre.
El miércoles 7 de octubre, en el Auditorio 1 de la Feria Internacional del Libro Arequipa, a las 5 p.m. estará dando detalles de este manuscrito.
De La Joya al Ejército
Edwin Berrios no llega a la narrativa desde un taller ni desde una facultad de letras. Nació el 12 de octubre de 1963 en La Joya, un distrito que entonces todavía no cumplía ni quince años de fundado —se creó recién en 1952— y que ha pasado buena parte de su historia siendo eso: una pampa desértica que generaciones de colonos, acequia a acequia, fueron convirtiendo en chacra gracias a proyectos de irrigación como el de San Camilo.
Cursó su primaria en la I.E. 40063 del PPJJ Cerrito de Buenavista y su secundaria en el colegio Carlos W. Sutton, antes de ingresar en 1988 a la Escuela Técnica del Ejército, de donde egresó como enfermero militar, carrera que lo llevaría a rotar por distintas regiones del país y a alcanzar el grado de Técnico Jefe.
Catorce de esos años transcurrieron en el Vraem, el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro, que el Perú conoce más por el narcotráfico y los rezagos de Sendero Luminoso que por sus comunidades, a las que Berrios llegó integrando un equipo médico de apoyo.
De ahí dice haber sacado la empatía que después trasladó al papel, la de quien ha visto de cerca cómo vive, y cómo le falla el Estado, al Perú que no sale en los titulares.
A esa experiencia se sumó, ya en pandemia, el miedo cotidiano al contagio que le tocó vivir como personal de salud, un estado de ánimo que, cuenta, terminó empujándolo a escribir “Los Pata’ccalas” sin que él mismo supiera bien por qué.

Una infancia entre chacras y pies descalzos
Lo que escribió, sin embargo, no resultó una novela sobre el Vraem ni sobre el COVID-19, sino un regreso a la infancia: las chacras, los animales, los niños que iban y venían descalzos de la escuela para sumarse después al trabajo del campo.
Las fiestas que arrancaban con la entrada de ccapo —tradición que en la Arequipa colonial marcaba la llegada de los arrieros desde las alturas con sus llamas cargadas de mercancía, y que hoy sigue abriendo cada agosto los festejos aniversarios de la ciudad con sus comparsas y carros alegóricos—, las peleas de toros, los cohetones, la comida infaltable en cualquier celebración mistiana.
Es, dicho de otro modo, la crónica de una colonización agrícola del siglo XX contada desde la estatura de un niño que no sabía que estaba habitando un experimento de irrigación.
Antes había publicado “El amor a una higuera”, novela inspirada, según cuenta, en su madre, una mujer que no aprendió a leer ni escribir y que aun así logró, con su propia sabiduría, burlarse del destino, retrato que extiende hacia las mujeres provincianas y analfabetas que la sociedad maltrató por partida doble y que, pese a las dificultades, salieron adelante a punta de trabajo.
Una literatura que nace desde los márgenes
Hay algo que vale la pena subrayar en que un técnico del Ejército, formado para atender heridas y no para narrarlas, presente su segundo libro en una feria internacional compartiendo mesa con otros dos escritores de la región.
La literatura peruana sigue discutiendo su descentralización en mesas redondas y congresos, mientras en los márgenes de esa discusión alguien como Berrios ya la practica sin pedir permiso.
Escribiendo desde el Vraem y la pampa de La Joya y no desde Lima ni desde un taller de escritura creativa, de modo que el problema ya no es la falta de estas historias sino que sigan llegando a las ferias regionales sin que el circuito editorial y académico que decide qué se premia, qué se estudia y qué se reedita, termine de darse por enterado.
