El Día de la Madre suele estar acompañado de flores, reuniones familiares y homenajes. Pero detrás de esa fecha también existen historias marcadas por el esfuerzo, la sobrecarga y la necesidad de salir adelante en medio de situaciones difíciles.
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En el Perú, ser madre muchas veces no solo implica criar. También significa trabajar extensas jornadas, asumir sola el sostenimiento del hogar y reorganizar la vida entera para garantizar el bienestar de los hijos.
Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el 35,9% de los hogares peruanos son encabezados por mujeres. Además, el 41,8% de las mujeres que trabajan lo hacen de manera independiente y muchas deben combinar empleo, cuidado del hogar y crianza al mismo tiempo.
La situación se vuelve aún más compleja cuando la maternidad se cruza con escenarios de violencia o abandono. De acuerdo con la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes) 2024, el 52,5% de mujeres entre 15 y 49 años sufrió algún tipo de violencia ejercida por su pareja o expareja. Del total, el 48,9% corresponde a violencia psicológica y el 26,7% a violencia física.
Especialistas advierten que estas experiencias dejan secuelas emocionales profundas y obligan a muchas mujeres a empezar de nuevo para proteger a sus hijos y continuar adelante.

Cuando salir adelante también significa escapar de la violencia
Ese fue el caso de Elsa, una madre arequipeña que decidió alejarse del padre de sus hijos después de años marcados por el maltrato y el sufrimiento dentro del hogar. “Más que todo fue por mis hijos. Mucho hemos sufrido”, recuerda.
Desde entonces, tuvo que asumir sola la crianza y trabajar jornadas extensas para cubrir alimentación, estudios y alquileres. Muchas veces trabajaba de lunes a domingo en labores agrícolas y distintos trabajos informales para sostener a su familia.
“Sí sentía cansancio, pero viendo a mis hijos tenía que seguir”, cuenta. Como Elsa, miles de madres en el país enfrentan la maternidad sin apoyo económico ni emocional.
Según investigaciones elaboradas con datos del INEI, cerca de medio millón de madres peruanas son solteras y Arequipa figura entre las regiones con mayor cantidad de mujeres que crían solas a sus hijos.
Pese a las dificultades, Elsa logró que sus hijos culminaran sus estudios. Hoy, una de sus hijas trabaja como docente y otro de sus hijos también terminó una carrera profesional.
Trabajar mientras los hijos crecen casi en ausencia
Para muchas madres, sacar adelante a sus hijos también significa pasar gran parte del día lejos de casa.
Isabel vivió esa realidad durante años. Trabajaba en un centro agrícola con horarios que empezaban desde la madrugada y, en ocasiones, terminaban pasada la medianoche. Antes de salir, dejaba preparado el desayuno y el almuerzo de su hija para que pudiera quedarse sola mientras ella trabajaba.
“A veces salía a la una de la mañana y regresaba al día siguiente”, recuerda. Con el tiempo, su hija comenzó a notar esas ausencias. “Me decía que el televisor era su nana”, cuenta Isabel.
A pesar del cansancio y las dificultades económicas, continuó trabajando para asegurarle estudios y mayores oportunidades a su hija. Hoy, su hija está por terminar la universidad. “Para mí es un orgullo haberla sacado adelante sola”, afirma.
Una realidad que va más allá de una celebración
Las historias de Elsa e Isabel reflejan una realidad que muchas veces permanece invisible. En el Perú, miles de madres no solo crían. También trabajan, sostienen hogares, enfrentan violencia, extensas jornadas laborales y la falta de apoyo mientras intentan garantizar un mejor futuro para sus hijos.
De acuerdo con cifras de la Cámara de Comercio de Lima, alrededor del 40% de las empresas formales del país son lideradas por mujeres y gran parte de ellas también son madres. Muchas optan por emprender ante la dificultad de acceder a empleos compatibles con las responsabilidades familiares.
Especialistas señalan que las mujeres continúan enfrentando barreras para acceder a mejores condiciones laborales, financiamiento y redes de apoyo, además de asumir una carga doméstica y de cuidado que suele recaer principalmente sobre ellas.
Más allá de las celebraciones por el Día de la Madre, sus historias muestran una realidad cotidiana marcada por la resistencia y el esfuerzo silencioso de miles de mujeres que sostienen a sus familias todos los días.
Porque para muchas madres peruanas, salir adelante no ha sido una opción, sino una necesidad.
