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CREO QUE… | Las trampas de la nostalgia

CREO QUE… | Las trampas de la nostalgia
CREO QUE… | Las trampas de la nostalgia

Creo Que | Los mejores viajes que he tenido, son cuando vuelvo a los recuerdos. Como traer un poco de tu pasada vida y te das cuenta que aunque esta ya fue, por lo menos araño lo que queda de mi lejano hoy cercano pasado.

El autor relata su reciente viaje a Moquegua con motivo de la celebraci3n de los 48 años de egreso de su promoci3n escolar. Durante su estancia, recorri3 lugares emblemáticos como la Plaza de Armas y el distrito de Torata, destacando la transformaci3n urbana de la ciudad y la persistencia de su tradici3n gastron3mica. El reencuentro con amistades de la infancia y de Toquepala sirvi3 para reflexionar sobre la memoria y el valor de la amistad en la regi3n sur. La experiencia concluy3 con una visita a Yacango, reafirmando el vínculo emocional con su tierra natal a través de los recuerdos y la identidad local.

  • Celebraci3n de los 48 años de egresados de un colegio en la ciudad de Moquegua.
  • Visita al distrito de Torata para degustar la pastelería tradicional, incluyendo rosquetes y andaditas.
  • Observaci3n de los cambios arquitect3nicos en la ciudad, donde las construcciones de cemento han reemplazado a las de adobe.
  • Reencuentro con excompañeros de Toquepala y amistades de Tacna en espacios póblicos y locales de pisco.
  • Experiencia gastron3mica en Yacango enfocada en el tradicional cuy chactao.
Generado con IA a traves de OpenAI. Verifica los datos en el contenido original.
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Hace algunos días, nos reunimos en mi tierra Moquegua, para celebrar los 48 años de egresados del colegio. Viajé ilusionado y el resultado fue excelente.

Me volví a encontrar con los amables recuerdos, con las nostálgicas calles de mi niñez, donde recordando mis tiempos idos, en los que fui feliz, con todo, contra todo. Pese a la adversidad material, que nos perseguía como familia.

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La tierra de las paltas y del cobre, ha cambiado. Las calles, son las mismas pero distintas. El adobe ha dejado paso al cemento. La Plaza de Armas, sigue siendo el bucólico lugar de encuentro conmigo mismo, donde caminaba antaño, sin prisa.

Y el cercano cine hoy convertido en un Templo de Dios, donde vi muchas películas porno y fumé mis primeros y últimos cigarrillos. Pobre Dios.

El regreso a los lugares de la memoria

Precisamente en la plaza, con un grupo de amigas tacneñas, nos dimos un abrazo eterno, rodeados del pisco moqueguano. Volví a recordar mi pasado y me encontré con pasos idos y venidos.

CREO QUE… | Las trampas de la nostalgia
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Con mucha expectativa, fuimos a Torata. Soy un amante del pan y masticar el verdadero pan de Torata, rosquetes, pasteles, sus andaditas, y toda la pastelería, me devolvió a mi niñez, cuando llegábamos a la casa de los Santos, para andar degustando los manjares y potajes que aun siguen vivos entre los fantasmas amables de mi feliz juventud.

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Ver a los amigos y amigas de Toquepala, es visitar los recodos de la nostalgia. Qué ciega, irracional, caprichosa e inevitable es la nostalgia. Qué hermosa y absurda trampa.

Algunos días me ataca duro, y ya he aprendido que es mejor dejarla ser, no resistirse, fluir con ella y ver hasta dónde te lleva. Mis compañeros, mas viejos, mas arrugados, pero con el eterno cariño que nos hizo amigos y hoy somos familia, como dijo Jovita.

La amistad, la memoria y los viajes del alma

No voy a mencionar nombres, porque la memoría es traicionera, pero siempre he creído que la amistad es la forma excelsa del amor. Porque esta solo acaba al final del final, Y, debemos renovarlo, para tratar de asir la felicidad, que al decir, la toqué por breves pero eternos instantes.

Este viaje, fue para reencontrarme con mis idas y venidas. La memoria todavía guarda, los gestos, las palabras, los nombres, que al decir verdad, algunos no recuerdo, pero el corazón agradecido, siempre vuelve a los lugares donde fui feliz.

Casi al final, esperé por mi cuy chactao, por más de 3 horas, en Yacango, pero valió la pena. Esa tarde larga y calurosa, la tengo guardada, para los tiempos difíciles que hoy vienen, me buscan y no quiero darle cara.

Al final, la felicidad viene envuelta en frágil papel , que me lleva a mis clases de Formación Laboral, donde , una vez tuve que confeccionar un pijama, con tan mala fortuna, que la manga tambíén la cosí, y el brazo nunca entró.

La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad. Esta búsqueda nostálgica de una ciudad perdida . Ese pedazo de memoria en blanco que miro sin ver en la foto de aquel lejano tiempo es quizás como la letra y música de una vieja canción que queremos recordar porque pertenece al olvido.
Hasta la próxima.

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