Arequipa se consolida como una de las regiones líderes en inclusión financiera en el Perú, al alcanzar un puntaje de 49.7 en el Índice de Inclusión Financiera (IIF) 2025 del Banco de Ideas de Credicorp. Este resultado la ubica por encima del promedio nacional (47.0) y la posiciona como la segunda región más avanzada del país, solo detrás de Lima Metropolitana.
Arequipa se ha consolidado como la segunda región con mayor inclusión financiera en el Perú al alcanzar un puntaje de 49.7 en el Índice de Inclusión Financiera 2025, superando el promedio nacional. Este avance es impulsado por herramientas digitales y un alto nivel de acceso, donde la región lidera con 54.8 puntos a nivel nacional. Sin embargo, persisten desafíos significativos como el uso predominante de efectivo por el 97% de la población y una marcada brecha de género en el acceso a estos servicios. La calidad percibida y la confianza en el sistema financiero son fortalezas clave que la región debe capitalizar para fomentar una inclusión más equitativa.
- Arequipa ocupa el segundo lugar nacional en inclusión financiera, posicionándose solo detrás de Lima Metropolitana.
- La región registra el nivel de acceso más alto del país con 54.8 puntos, donde el usuario promedio conoce 8.9 productos financieros.
- El uso de efectivo sigue siendo el principal reto, ya que es utilizado como medio de pago por el 97% de los ciudadanos.
- Persiste una brecha de género relevante: el 31% de hombres alcanza niveles avanzados de inclusión frente al 22% de las mujeres.
- La confianza en el sistema y los canales digitales es elevada, con un puntaje de 60.6 en la dimensión de calidad percibida.
El crecimiento ha sido impulsado, principalmente, por la expansión de herramientas digitales como las billeteras electrónicas, que han facilitado el acceso de más ciudadanos al sistema financiero formal.
El estudio, elaborado con trabajo de campo de Ipsos a más de 5,000 peruanos, analiza tres dimensiones clave: acceso, uso y calidad percibida de los servicios financieros. En ese contexto, Arequipa destaca especialmente en el acceso, donde alcanza 54.8 puntos, el nivel más alto a nivel nacional.
Esto evidencia que la población enfrenta menos barreras para integrarse al sistema financiero, cuenta con mayor conocimiento de productos y accede a una oferta más diversa. En promedio, el usuario arequipeño conoce 8.9 productos financieros, es cliente de más de dos entidades y realiza más de 13 transacciones mensuales, reflejando un importante dinamismo.
Uso de servicios financieros aún es el principal desafío
A pesar de los avances en acceso, el uso efectivo de los servicios financieros continúa siendo un reto tanto en Arequipa como en el resto del país. La digitalización ha permitido eliminar barreras como la distancia o la limitada infraestructura bancaria; sin embargo, el efectivo sigue siendo el medio de pago predominante, utilizado por el 97% de la población.
Este dato evidencia que aún existe un amplio margen para fortalecer el uso de alternativas digitales como transferencias electrónicas o pagos móviles.
En particular, los microempresarios han encontrado en estas herramientas una oportunidad para integrarse al sistema financiero, ya que sus transacciones digitales les permiten construir un historial crediticio y acceder a créditos formales. No obstante, solo el 32% de los ciudadanos utiliza canales formales para realizar transferencias, lo que demuestra que el desafío no solo está en el acceso, sino en la adopción y uso frecuente de estos servicios.

Brechas de género y cultura de ahorro limitan la inclusión
Otro de los principales desafíos es la brecha de género en inclusión financiera. Según el estudio, el 31% de los hombres alcanza niveles avanzados, frente al 22% de las mujeres, lo que refleja una diferencia significativa que aún persiste en el país. A ello se suma una limitada cultura de ahorro formal, ya que muchas personas continúan utilizando mecanismos informales, lo que restringe su acceso a productos como seguros, créditos o fondos de pensiones.
Pese a ello, Arequipa también destaca en la dimensión de calidad percibida, alcanzando 60.6 puntos, lo que refleja altos niveles de confianza en el sistema financiero y en los canales digitales.
En ese sentido, el principal reto será consolidar estos avances, promoviendo una mayor educación financiera, reduciendo las brechas existentes y fortaleciendo el uso de servicios formales para lograr una inclusión más equitativa y sostenible en la región.
