Una reciente producción documental de National Geographic ha mostrado imágenes inéditas del hallazgo de una nueva especie de anaconda verde en la selva amazónica, un descubrimiento científico que también ha encendido las alarmas por los altos niveles de contaminación que afectan no solo a la fauna, sino también a las comunidades humanas de la región.
Científicos han identificado una nueva especie de anaconda verde en la Amazonía ecuatoriana, denominada Eunectes akayima, tras una expedición documentada por National Geographic en territorio indígena. El hallazgo revela una diferencia genética del 5,5 % respecto a la especie ya conocida, lo que confirma una separación evolutiva de aproximadamente 10 millones de años. Durante el análisis de estos ejemplares, que pueden superar los cinco metros de longitud, se detectaron niveles críticos de contaminación por metales pesados en sus organismos. Este descubrimiento no solo amplía el conocimiento biológico, sino que funciona como una advertencia sobre el impacto de los derrames de petróleo en la salud de los ecosistemas y las comunidades locales.
- La investigación genética confirmó la existencia de dos especies distintas de anaconda verde: la del norte (Eunectes akayima) y la del sur (Eunectes murinus).
- El descubrimiento fue registrado en el territorio Baihuaeri Waorani durante la producción de un documental con la participación de especialistas internacionales.
- Los análisis detectaron concentraciones de plomo y cadmio un 1,000 % superiores en los machos, evidenciando una grave degradación ambiental.
- El estudio advierte que la acumulación de toxinas en la cadena alimentaria representa un riesgo directo para la salud de las comunidades humanas en la Amazonía.
Aunque el descubrimiento fue anunciado oficialmente en 2024, el material audiovisual fue registrado en 2022 durante una expedición científica realizada en el territorio indígena Baihuaeri Waorani, en la Amazonía ecuatoriana. El equipo se encontraba recolectando muestras genéticas para estudiar a estas enormes serpientes cuando lograron capturar en video a uno de los ejemplares.
En las escenas aparecen el especialista en venenos Bryan Fry y el actor Will Smith, quienes recorren un río de aguas oscuras acompañados por guías indígenas waorani. En un claro de la selva, el grupo logra ubicar a una anaconda de gran tamaño, que es sujetada cuidadosamente por los guías mientras se extraen escamas con fines científicos.
Una anaconda de dimensiones impresionantes
La serpiente registrada en el documental Pole to Pole with Will Smith es una hembra que alcanza entre 4,9 y 5,2 metros de longitud, de acuerdo con las estimaciones realizadas por Fry durante el programa. Uno de los guías advierte sobre el riesgo de una mordida, aunque se aclara que las anacondas verdes no poseen veneno.
Estas serpientes son constrictoras, es decir, eliminan a sus presas envolviéndolas con fuerza hasta asfixiarlas, antes de ingerirlas por completo.
Dos especies distintas tras décadas de confusión científica
El análisis de las muestras recolectadas permitió confirmar que las anacondas verdes, consideradas durante años como una sola especie, en realidad se dividen en dos: Eunectes murinus, conocida como la anaconda verde del sur, y Eunectes akayima, la anaconda verde del norte, recientemente identificada.

Al respecto, Bryan Fry explicó que el hallazgo no fue producto de una búsqueda deliberada, sino del rigor del método científico. “Encontrar una nueva especie a menudo no se trata de una búsqueda activa, sino de contar con un riguroso proceso científico para que la casualidad pueda surgir”, afirmó en declaraciones a Live Science, donde también señaló que este estudio es un ejemplo clásico de investigación genética aplicada.
Los estudios indican que ambas especies se separaron hace aproximadamente 10 millones de años y acumulan diferencias genéticas que representan cerca del 5,5 % de su ADN, una brecha considerable si se compara con la diferencia genética entre humanos y simios, que ronda el 2 %.
Distribución y habilidades de camuflaje
La anaconda verde del norte habita la cuenca septentrional del Amazonas, en países como Ecuador, Colombia, Venezuela, Trinidad, Guyana, Surinam y Guayana Francesa. En contraste, la anaconda verde del sur se distribuye en la cuenca sur del Amazonas, principalmente en Brasil, Perú y Bolivia.

Ambas especies viven en humedales y ríos, donde pasan gran parte del tiempo sumergidas. Su tonalidad verde oliva les permite camuflarse con facilidad, lo que les facilita emboscar presas de gran tamaño como capibaras, caimanes y ciervos.
Marcadas diferencias entre machos y hembras
La anaconda verde es considerada la serpiente más pesada del planeta, con ejemplares que superan los 250 kilos y alcanzan más de 30 centímetros de grosor. En el caso de la anaconda verde del norte, las hembras son notablemente más grandes y robustas que los machos, quienes presentan cuerpos más delgados.
Esta diferencia física influye directamente en su alimentación y en su rol dentro de la cadena alimentaria. Según explicó Fry, aunque machos y hembras comparten el mismo entorno, no se alimentan de las mismas presas.

Las hembras cazan principalmente animales como ciervos, ubicándose en niveles más bajos de la cadena trófica. Los machos, en cambio, consumen peces depredadores y caimanes, lo que los expone a una mayor acumulación de toxinas presentes en el ecosistema.
Una advertencia para la salud humana
El científico advirtió que la dieta de los machos es similar a la de muchas comunidades amazónicas, por lo que analizar la concentración de contaminantes en estas anacondas permite estimar el nivel de exposición humana. Los resultados son preocupantes.
“Las concentraciones de metales pesados como el cadmio y el plomo fueron más de un 1.000 % más altas en los machos que en las hembras. No es una diferencia sutil. Es una señal de alerta”, concluyó Fry, subrayando el impacto de actividades como los derrames de petróleo en la región amazónica.
