Por: Carlos Rivera
El autor Carlos Rivera relata la vivencia de un sueño premonitorio que culmina con la confirmación de una tragedia real en el sur del país. Tras despertar de una pesadilla, el protagonista descubre a través de los medios de comunicación un accidente fatal ocurrido en la madrugada que dejó cinco víctimas mortales. Entre los fallecidos se identificó a la médica Paula Gonzales Cristóbal, de 42 años, quien se dirigía a cumplir labores en la localidad de Manzanares. El texto describe el profundo impacto emocional y el duelo del autor ante la pérdida de quien fuera su compañera por más de 25 años.
- Un accidente de tránsito ocurrido durante la madrugada provocó el fallecimiento de cinco personas.
- La doctora Paula Gonzales Cristóbal, de 42 años, fue confirmada como una de las víctimas del siniestro mientras viajaba a Manzanares.
- El autor describe la transición entre un presentimiento onírico y la confirmación oficial de la noticia a través de la televisión.
- El relato destaca una relación personal de 25 años que se ve truncada por el fatal suceso en la vía pública.
- La narrativa concluye con una reflexión melancólica que integra versos del poeta José Ruiz Rosas ante la brevedad de la vida.
Alma Matinal…Desperté tirando las sábanas al suelo y empecé a golpear las paredes mientras mi cabeza recordaba un sueño donde mi amada Paula se me revelaba en una calle al filo de una brumosa tienda sin colores, con su inerte cuerpo mirando a un costado ese espacio sin distancias ni luz.
Estoy a un metro de ella y los cuerpos chismosos de la gentuza no pueden verme, yo sí. Alguien mueve su cabeza, analiza sus ojos y hace una mueca de desaliento.
Oigo el ulular de una ambulancia, músicas entremezcladas saturan mi conciencia. Voces diabólicas retumban en mí y pido que el mundo me trague. Pero, despierto, abro los ojos y celebro que nada fue real.
Alma Matinal: la noticia que rompe el amanecer
Me quedo tirado en la cama y espero que el día me cure ese espanto desolador. Salgo por los diarios muy temprano. Compro el pan, un paquete de galletas y una lata de conservas de atún para mi perro. Veo una mañana limpia, algunos vecinos me saludan y finjo unas hipócritas cortesías mundanas.

Preparo mi desayuno mientras veo las noticias. Voy comiendo mis panes y trato de sorber un poco de café. En el instante que quiero abrir un diario, la televisión anuncia el accidente fatal ocurrido en la madrugada donde cinco personas perdieron la vida.
En la lista de los primeros cadáveres que se identificaron figura el de Paula Gonzales Cristóbal, médico de 42 años quien viajaba a cumplir su labor en una posta de la localidad de Manzanares.
De pronto me invade esa sensación de odio y locura. Melancolía sin fin. Tiro la taza y lanzo varios golpes a la pared hasta que la mano me arde. Quiero gritarle al Dios su miserable designio de quitarme la única conexión con este infame mundo, el único ser con la que pude hablar por más de 25 años.
Así, sollozando y con los mocos al aire recuerdo mi vida al lado de ella. Ninguna fuerza del mundo puede calmar las aguas de esta tormenta que abre mi pecho y lo sangra. En silencio rezo su nombre y poco a poco mis ojos se cansan de mi cuerpo. Ya no puedo más y me reclino e invoco el verso de José Ruiz Rosas:
“Arcángel de la muerte
no te acerques
espérame.”
Si debo morir, debe ser con poesía.
