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Dina Boluarte reivindica su gestión pero no menciona las muertes en protestas: “Defendí la continuidad del Estado”

Corte Suprema revisará apelación de Dina Boluarte por investigación sobre desactivación de grupo policial.
Corte Suprema revisará apelación de Dina Boluarte por investigación sobre desactivación de grupo policial.

En un extenso balance sobre sus años al frente del Ejecutivo, Dina Boluarte defendió nuevamente su decisión de mantenerse en la presidencia tras la caída del gobierno de Pedro Castillo. En su texto reflexivo, publicado tres años después de asumir el mando, la exmandataria insistió en que su permanencia respondió a un deber institucional y no a intereses personales. Sin embargo, en ningún momento hizo referencia a los más de 60 fallecidos durante las protestas que exigieron su renuncia, un silencio que vuelve a colocarla en el centro de cuestionamientos.

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Boluarte aseguró que asumir la presidencia “no fue un acto de ambición”, sino una responsabilidad en medio de una crisis que, según narró, amenazaba con desbordarse. Recordó que no contaba con una bancada ni operadores políticos y que debió gobernar “en soledad”, en un entorno donde —dijo— la hostilidad marcó cada una de sus decisiones. También mencionó la carga de ser la primera mujer presidenta y afirmó que enfrentó prejuicios y estándares de exigencia diferenciados.

“No defendí un cargo; defendí la continuidad del Estado”

La exjefa de Estado remarcó que mantenerse en el cargo fue, a su juicio, un acto de deber y no de conveniencia. “No defendí un cargo; defendí la continuidad del Estado”, escribió, y añadió que renunciar en plena crisis habría significado entregar el país “a la deriva” y permitir —según dijo— que agendas radicales se impusieran sobre el orden democrático.

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En otro pasaje, Boluarte señaló que, pese a presiones y traiciones, continuó en el puesto “por quienes creyeron que el Perú merecía un cierre de crisis responsable”. Según relató, “si bien cometió errores”, todas sus decisiones tuvieron como premisa proteger la institucionalidad y evitar una ruptura.

No obstante, en el extenso texto no mencionó a las víctimas de las protestas antigubernamentales ocurridas durante su gestión, ni reconoció responsabilidades políticas por la represión que dejó decenas de muertos y cientos de heridos. El silencio sobre este punto contrasta con la narrativa de firmeza y estabilidad que reivindica.

Un legado en disputa

Boluarte insistió en que entregó un país “estable y viable”, con indicadores macroeconómicos sólidos y con proyectos estratégicos en marcha. Señaló que gobernó “con firmeza” y con sensibilidad hacia los sectores más vulnerables, a quienes describió como los “nadies” tradicionalmente invisibilizados.

“Goberné en el borde del abismo”, afirmó, al sostener que su mandato se desarrolló en medio de una institucionalidad amenazada y una creciente polarización. Para ella, su legado es haber “cumplido con su deber cuando era más fácil rendirse”.

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Sin embargo, la ausencia de cualquier referencia a las víctimas de la violencia estatal continúa marcando el juicio público sobre su mandato. Mientras Boluarte reivindica un rol de contención del caos, organizaciones de derechos humanos siguen señalando que la falta de reconocimiento y reparación alimenta una herida que el país aún no cierra.

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