Las obras del proyecto minero de cobre Tía María, ubicado en la provincia de Islay, en Arequipa, ya comenzaron y su operación comercial estaría prevista para la segunda mitad de 2027, según confirmó Raúl Jacob, director financiero de Southern Copper Corporation, filial del Grupo México. El anuncio marca un nuevo capítulo para uno de los proyectos mineros más polémicos del país, paralizado durante más de 15 años por fuertes protestas sociales.
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En declaraciones a la revista Desde Adentro de la SNMPE, Jacob destacó que el inicio de construcción solo fue posible gracias a la “buena disposición de la población” de la zona de influencia. Este año, Southern invertirá 200 millones de dólares en trabajos iniciales, y en 2026 destinará 900 millones de dólares adicionales para acelerar la ejecución.
El ejecutivo confirmó que el 14 de octubre la empresa recibió la autorización oficial para pasar de los trabajos previos a la fase formal de construcción. “Afortunadamente vemos una actitud muy positiva de la población”, afirmó Jacob, asegurando que este respaldo permitirá avanzar sin interrupciones.
Southern concentrará sus esfuerzos en la apertura de la mina, para lo cual se proyecta un intenso desembolso económico en 2026, principalmente para la adquisición de maquinaria de gran envergadura y la ejecución paralela de obras clave. “Este será el ritmo más fuerte de construcción del proyecto”, detalló.

Tía María: carretera de 22 km y planta desalinizadora en Mollendo
Uno de los puntos más sensibles del conflicto histórico con el Valle del Tambo fue el tránsito de minerales por zonas agrícolas. Ante ello, Southern decidió construir una nueva carretera de 22 kilómetros, que irá por el desierto hasta la zona costera, evitando el valle para reducir el impacto en los cultivos.
Además, Jacob anunció la construcción de una planta desalinizadora en Mollendo, aunque este proyecto aún requiere completar su proceso de licitación. Ambos componentes —la carretera y la planta— son considerados claves para reducir tensiones, atender reclamos sociales y garantizar la sostenibilidad operativa del proyecto.
Persisten cuestionamientos de pobladores del Valle del Tambo
Pese a las afirmaciones de la empresa, el rechazo social sigue, pero en menor escala. A fines de octubre, un grupo de pobladores del Valle del Tambo viajó a Lima para protestar contra el inicio de las obras, señalando que el proyecto “exterminará la agricultura”, principal actividad económica de la zona.
Los representantes comunales presentaron una demanda de amparo, argumentando presuntos actos irregulares en la autorización del proyecto y solicitando que se declare la caducidad del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) aprobado en 2014. El caso ya está en manos del Poder Judicial.
