Las autoridades de salud de Cuba encendieron las alarmas tras confirmar que 47.125 ciudadanos presentan síntomas compatibles con dengue y chikunguña, una cifra que más que duplica los 20.062 casos acumulados desde enero. Por primera vez, el Gobierno ha empleado el término epidemia para describir la gravedad del panorama nacional frente a estas enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti.
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Aumento acelerado de contagios en menos de un mes
Entre el 11 de octubre y el 1 de noviembre, el país registró 15.590 nuevos diagnósticos de chikunguña, un número que, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), supera incluso al de Brasil y al del resto de naciones del Caribe y América Latina.
Francisco Durán, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, detalló en televisión estatal que solo el martes se notificaron 1.706 casos adicionales. También indicó que 3.226 personas permanecen hospitalizadas, aunque “el 84,1% de los pacientes continúa su recuperación desde casa”, afirmó en su intervención.
Menores en cuidados intensivos por complicaciones
Durán informó que 126 pacientes están clasificados en condición grave, crítica o permanecen en unidades de terapia intensiva. Entre ellos se encuentran 19 menores de edad, quienes presentan cuadros críticos vinculados a la chikunguña.
Con las cifras acumuladas de los primeros diez meses del año, la incidencia cubana —183,43 casos por cada 100.000 habitantes— supera la de cualquier país del continente, incluyendo Brasil y los Estados del Caribe.
Medidas y estudios científicos en marcha
Para enfrentar la emergencia sanitaria, el Gobierno ha autorizado 26 investigaciones y ensayos clínicos. Entre ellos destaca el uso de Jusvinza, un medicamento cubano originalmente diseñado para tratar la artritis reumatoide, que ahora es evaluado para mitigar los efectos de estas infecciones virales. Los estudios también se enfocan en las secuelas prolongadas, especialmente en adultos mayores, debido al dolor articular persistente que muchos pacientes reportan después de superar la fase aguda.

El Ministerio de Salud Pública reiteró la necesidad de eliminar criaderos del mosquito, usar repelente y proteger las viviendas con mallas. Además, instó a acudir a un centro médico ante cualquier síntoma sospechoso. Ante los rumores difundidos en redes, Durán aclaró que “no se ha detectado la presencia del virus del Nilo Occidental en Cuba”.
Aunque el sistema hospitalario cuenta con solo 3.703 camas frente a los más de 47.000 casos detectados, las autoridades sostienen que, pese a la presión, la red sanitaria todavía no ha colapsado.
