Colectivo cuestiona falta de empatía y denuncia que la Iglesia mantiene un “silencio inexplicable” frente a los abusos.
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La decisión del Vaticano de integrar al arzobispo de Arequipa, monseñor Javier del Río Alba, como comisario adjunto en el proceso de disolución del Sodalicio de Vida Cristiana (SCV) ha provocado el malestar de la Asociación por la Verdad, Justicia y Reparaciones Dignas. Este colectivo, conformado por personas afectadas por los abusos dentro de la organización religiosa, expresó su desacuerdo en un reciente comunicado.
Asociación critica falta de sensibilidad y cercanía con el Sodalicio
Según manifestaron, la elección de autoridades eclesiásticas con presunta cercanía a la denominada “familia sodálite” evidencia —en su opinión— una falta de sensibilidad hacia quienes denunciaron los abusos. El equipo de comisarios encargado de concretar la disolución del SCV, de las Fraternidades Marianas y de otras entidades vinculadas será liderado por monseñor Jordi Bertomeu.
El colectivo lamentó que, pese al tiempo transcurrido desde que estalló el escándalo, prevalezca lo que describieron como un prolongado “silencio inexplicable” por parte de la jerarquía eclesiástica peruana. Esta actitud, señalaron, ha contribuido a que persista la desconfianza y la sensación de impunidad.
Asimismo, recordaron que han remitido diversas comunicaciones al Papa León XIV en busca de respuestas sobre las acciones de reparación para las víctimas. Sin embargo, sostienen que no han recibido una contestación concreta, lo que interpretan como una falta de compromiso real con quienes sufrieron los abusos.
Víctimas exigen transparencia y rechazan participación de Del Río Alba
Si bien la Asociación por la Verdad, Justicia y Reparaciones Dignas reconoció la autoridad del Vaticano, exigió que la supresión del Sodalicio se ejecute con transparencia y empatía. En el pronunciamiento indicaron que “esperamos que las personas designadas contribuyan a que la atención a las víctimas sea más humana y oportuna”.
No obstante, expresaron fuertes reparos hacia el arzobispo de Arequipa, al recordar que —según ellos— ha minimizado reiteradamente sus denuncias y mantiene vínculos con miembros del SCV. El colectivo precisó que no se sienten representados por su presencia en el proceso y que más bien se ven “revictimizados”.
Finalmente, insistieron en que la Iglesia debe asumir su responsabilidad institucional por los abusos cometidos. Subrayaron que, como ha señalado el propio pontífice, “las víctimas deben estar al centro de la atención”, e instaron a que el proceso avance sin más indiferencia ni dilaciones.
