Un fotógrafo naturalista español logró registrar en video y fotografía a una hembra de lince ibérico de pelaje blanco, un ejemplar inusual que ya era monitoreado en el marco de un programa de conservación en Andalucía.
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Una aparición inesperada en la sierra de Jaén
Durante una mañana nublada en la sierra de Jaén, el fotógrafo Ángel Hidalgo consiguió, tras meses de seguimiento, captar a este ejemplar de pelaje claro que parecía haberse desvanecido entre la niebla. En sus redes sociales, relató que pasó “horas, días, semanas y meses sin éxito”, y que incluso pensó en abandonar la búsqueda hasta que finalmente logró el registro. “Me quedé paralizado”, expresó al recordar el instante en que la silueta blanca apareció frente a él.
La hembra, bautizada como Satureja por los especialistas del Plan de Recuperación del Lince Ibérico en Andalucía, nació en 2021 con pelaje pardo y anaranjado. Lo sorprendente fue el cambio progresivo de su coloración, sin que esto afectara su comportamiento ni su capacidad reproductiva.
Un caso que intriga a los científicos
El coordinador del programa, Javier Salcedo, aclaró que el fenómeno no corresponde a un caso de albinismo ni leucismo clásico, ya que el ejemplar conserva las manchas negras típicas de la especie. “No es albinismo ni leucismo, y estamos investigando qué es lo que ha podido ocurrir. Pensamos que podría estar relacionado con la exposición a algo ambiental”, precisó.

Los especialistas analizan si la alteración responde a una hipersensibilidad genética o a factores externos. En el pasado, se documentó un caso similar de una hembra que recuperó su pigmentación natural, lo que sugiere que la causa podría ser reversible. Ambas proceden del mismo núcleo poblacional, lo que abre la posibilidad de una conexión genética entre los ejemplares.
Símbolo de esperanza para la conservación
El lince ibérico es considerado el felino más amenazado del planeta. En 2002, su población se redujo a apenas 94 individuos, pero gracias a los programas de conservación, el censo de 2024 reportó 2.401 linces, incluyendo 844 crías. La meta es alcanzar 750 hembras reproductoras para garantizar su supervivencia a largo plazo.
Satureja, con su singular pelaje blanco y su buena salud, se ha convertido en un símbolo del equilibrio entre la naturaleza y la ciencia. Su aparición no solo asombra por su rareza, sino que también representa un triunfo en la lucha por conservar una de las especies más emblemáticas de la fauna ibérica.
