El Congreso de la República vuelve a estar en el centro de la tensión política. Este jueves rechazó la moción de censura presentada contra José Jerí y los miembros de la Mesa Directiva, presidida por Fernando Rospigliosi, al no alcanzar los votos necesarios para su aprobación. La propuesta, impulsada por el legislador Jaime Quito, luego del asesinato del joven manifestante Eduardo Ruiz Sanz durante la movilización nacional del 15 de octubre, obtuvo 20 votos a favor y 60 en contra, por lo que fue enviada al archivo.
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Congreso: argumentos de la moción
El texto presentado por Quito sostuvo que la Mesa Directiva presidida por Jerí “ha perdido toda legitimidad del Parlamento y refuerza la percepción de que los partidos políticos actúan en función de sus intereses particulares y no del bienestar de la Nación”, en referencia a la forma en que Jerí asumió el cargo tras la vacancia de Dina Boluarte.
De aprobarse la moción, José Jerí tendría que dejar la presidencia del Congreso y la jefatura del Estado, lo que obligaría al Parlamento a elegir una nueva Mesa Directiva. El nuevo presidente del Congreso asumiría temporalmente la Presidencia Interina de la República.
El primer vicepresidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, manifestó su oposición a la censura a través de sus redes sociales, asegurando que no se debe ceder ante la presión de las calles. “Otra vez han provocado disturbios y caos, atacando ferozmente a la policía con el único propósito de capturar el poder. ¿Cederemos nuevamente? En 2020 lo lograron y la consecuencia han sido 5 años de Castillo/Boluarte”, escribió el parlamentario.
Ministro del Interior minimiza la muerte del manifestante
Por su parte, el ministro del Interior, Vicente Tiburcio, restó importancia política al fallecimiento de Mauricio Ruiz Sanz, joven de 32 años e integrante del movimiento del hip hop, quien fue baleado durante la llamada Marcha de la Generación Z contra el gobierno de Jerí y la inseguridad ciudadana.
“Definitivamente, para mí no hay un costo político porque primeramente hemos hecho todo un planeamiento para que esto se desarrolle de inicio al final en forma pacífica, respetando y estrictamente los derechos humanos de todo ciudadano”, declaró Tiburcio a RPP.

Primer ministro de Jerí calificó la marcha como “intento subversivo”
El recién designado primer ministro, Ernesto Álvarez, también generó polémica al cuestionar la legitimidad de la protesta ciudadana. Desde su cuenta en X (antes Twitter), calificó la movilización del 15 de octubre como un acto desestabilizador.
“Hasta el alcalde de Pataz se da cuenta que la ‘movilización’ del 15 no es de protesta social sino un intento subversivo para acabar con la democracia y forzar una asamblea constituyente ‘bolivariana’”, escribió el 13 de octubre.
Días antes, Álvarez ya había insinuado un discurso de confrontación: “Dos posibilidades: Jerí nombra un gabinete caviar con gente de ONGs y de Vizcarra, o es derribado por marchas violentas para colocar a un Sagasti 2.0”.
Horas después de su juramentación, el primer ministro eliminó su cuenta en X, en medio de las críticas por sus declaraciones y la creciente indignación social tras la muerte del joven manifestante.
