Omar Fernández
Generando resumen...
Tras la vacancia de Dina Boluarte y la asunción del presidente interino José Jerí, el país vuelve a enfrentar un nuevo capítulo de incertidumbre y crisis política. Sin embargo, más allá de la tensión institucional y los cambios en el poder, la inestabilidad constante también deja huellas profundas en la salud emocional de la población.
Así lo advierte el psicólogo Andrés Pola Mendoza, del Centro de Salud de Mariano Melgar, quien sostiene que “las personas que no están preparadas para gobernar generan corrupción y caos, porque no tienen el equilibrio mental necesario para tomar decisiones sobre lo que verdaderamente necesita el país”.
De acuerdo con Pola, cada cambio de presidente o escándalo político genera en la población sentimientos de ansiedad, preocupación e incertidumbre. “La gente piensa: ‘¿y ahora qué va a pasar?’, ‘seguramente subirá todo’, ‘no habrá trabajo’. Esa sensación de inseguridad emocional se traduce en estrés, conflictos familiares y hasta problemas de pareja”, explicó.
El especialista agregó que la salud mental de los peruanos se ve afectada no solo por la crisis económica o la falta de empleo, sino también por el agotamiento emocional de vivir en un contexto donde las instituciones políticas pierden legitimidad.
“Estas situaciones de inestabilidad provocan cuadros de ansiedad y depresión. Las personas sienten que no hay rumbo, que nada cambia, y eso afecta su motivación y su bienestar psicológico”, enfatizó.
La importancia de hablar de salud mental en casa y en las escuelas
Para Pola Mendoza, el mayor problema es que en el Perú no se conversa sobre salud mental con la seriedad que merece. “En casa se debe hablar de salud mental. En los colegios, en los centros de trabajo, también. La salud mental no solo es ausencia de enfermedad, sino equilibrio entre pensamiento, conducta y emociones”, indicó.
El psicólogo alertó que el estrés prolongado producto de la incertidumbre política puede derivar en abandono familiar, negligencia emocional y conductas de riesgo, especialmente cuando las personas se sienten impotentes frente a la situación del país.
Mantener la calma y fortalecer la resiliencia
Ante esta coyuntura, Pola recomendó mantener la calma y no dejar que las noticias políticas dominen la vida cotidiana. “Debemos analizar las cosas con serenidad, fortalecer la relación con la familia y enfocarnos en lo que sí podemos controlar. Cada persona tiene potencialidades y debe creer en ellas”, expresó.
Asimismo, recordó la importancia de buscar ayuda profesional cuando las emociones se tornan difíciles de manejar. “Si después de dos o tres meses una persona sigue sintiendo angustia o desesperanza, debe acudir a un centro de salud mental. En Arequipa tenemos psicólogos y centros comunitarios preparados para atender estas situaciones”, señaló.
Un llamado a líderes con equilibrio emocional
Finalmente, el psicólogo reflexionó sobre el perfil que debería tener quien asume la conducción del país. “Para ser un buen político hay que tener buena salud mental. Un líder debe ser una persona con valores morales, espirituales, libre de prejuicios y ejemplo para su familia y la sociedad”, manifestó.
En medio de una coyuntura política incierta, el mensaje de Pola Mendoza es claro: la estabilidad emocional de un país también depende del equilibrio mental de sus gobernantes, y cuidar la salud mental colectiva es tan urgente como cualquier reforma política.
