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¿Y AHORA QUÉ?… “De Dina a Jerí: la crisis no terminó, solo cambió de rostro”

¿Y AHORA QUÉ?...“De Dina a Jerí: la crisis no terminó, solo cambió de rostro”, artículo de opinión de Sandra Bellido Urquizo
¿Y AHORA QUÉ?...“De Dina a Jerí: la crisis no terminó, solo cambió de rostro”, artículo de opinión de Sandra Bellido Urquizo

Por: Sandra Bellido Urquizo

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¿Y Ahora Qué?…Una vez más, el Congreso peruano nos regaló otro amanecer de crisis.
La vacancia de Dina Boluarte, aprobada con una cifra récord de 122 votos en la madrugada del 10 de octubre de 2025, no fue el triunfo de la moralidad, sino la confirmación de la naturaleza utilitaria y oportunista de nuestro Parlamento.

Boluarte cayó, sí, bajo el peso de sus propios escándalos (desde los Rolex hasta su incapacidad para enfrentar la delincuencia), pero fue derrocada por quienes hasta hace poco la blindaban. Su caída no fue por principios, sino por cálculo político: el Congreso necesitaba cortar la cuerda antes de que el desgaste del Ejecutivo los alcanzara.

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La ya manoseada “permanente incapacidad moral” volvió a ser la guillotina de turno para una presidenta que llegó de suerte y que, una vez en el poder, prefirió proteger a sus socios parlamentarios mientras el país se incendiaba. Su destitución es el epílogo predecible de un gobierno sin rumbo, que apostó por el blindaje en lugar de la gobernabilidad y terminó devorado por los mismos aliados que la sostuvieron.

Y así, mientras el país intentaba asimilar la llegada del séptimo presidente en nueve años, se oficializó el nombre del reemplazo: José Jerí Oré, congresista de Somos Perú y hasta entonces titular del Legislativo.

De la vacancia de Dina al blindaje: el Congreso consolida su poder

Ahí es donde la indignación se convierte en alarma. Jerí no es un “presidente de transición” ni una figura de consenso; es la evidencia más cruda de cómo el Congreso se ha atornillado al poder. Su asunción consolida la hegemonía de un Parlamento que vaca y designa a su antojo, imponiendo ahora a un político con un pasado más que cuestionable.

¿Y AHORA QUÉ?...“De Dina a Jerí: la crisis no terminó, solo cambió de rostro”, artículo de opinión de  Sandra Bellido Urquizo
¿Y AHORA QUÉ?…“De Dina a Jerí: la crisis no terminó, solo cambió de rostro”, artículo de opinión de Sandra Bellido Urquizo

Basta revisar sus antecedentes: una denuncia por presunta violación sexual, archivada por la Fiscalía, pero que derivó en una orden judicial para que siguiera un tratamiento psicológico por “impulsividad y conducta sexual patológica”. ¿Ese es el perfil que merece ocupar la Presidencia del Perú? Los colectivos feministas y defensores de derechos humanos ya respondieron con firmeza: “No nos representa.

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A ello se suman las acusaciones de corrupción y enriquecimiento ilícito, incluyendo presuntos sobornos ligados a su paso por la Comisión de Presupuesto. En un país exhausto de escándalos, el Congreso ha impuesto a un hombre blindado por votos, no por ética.

La llegada de Jerí no es el fin de la crisis, sino su reconfiguración. El establishment parlamentario logró su objetivo: reemplazar una ficha quemada por otra útil, garantizando la continuidad de su poder mientras el país se desangra.

En este contexto, la movilización convocada para el 15 de octubre por la alianza entre la Generación Z, universitaria y los gremios de transportistas no es una simple protesta. Es el reflejo del hartazgo nacional ante un Estado que ha colapsado en su función más básica: proteger la vida.

El detonante no fue la destitución de Boluarte, sino la espiral de violencia que azota al país: transportistas asesinados por extorsión y el ataque armado contra Agua Marina.

El país se mueve porque está desesperado. Los jóvenes marchan porque han crecido en la incertidumbre y rechazan de plano la corrupción institucionalizada. Los transportistas protestan porque están literalmente poniendo sus vidas en riesgo. Es una alianza cívica inédita y poderosa, cuyo mensaje es inequívoco: la clase política ha perdido todo derecho moral a gobernar.

Y entonces surge la pregunta inevitable: ¿Logrará José Jerí sobrevivir a esta tormenta? Si no presenta medidas contundentes, visibles e inmediatas contra el crimen, la movilización del 15 de octubre no solo persistirá, sino que se radicalizará. No será un simple paro, sino un ultimátum ciudadano.

La única salida digna sería un adelanto de elecciones innegociable, acompañado de reformas urgentes. Pero el Congreso que lo entronizó no parece dispuesto a soltar el poder.
El 15 de octubre será, probablemente, el primer día del juicio final de la calle al séptimo presidente en nueve años. Un juicio que, con su historial, ya tiene un veredicto casi escrito.

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