Por Wilfredo Mendoza Rosado
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Creo que... Traducir las palabras de los libros en imágenes no solo enriquece la vida. Rompe todas las barreras del tiempo y del espacio y nos permite viajar hasta el fin del fin. El pasado martes 7 del presente mes, se recordaba la concesión del Premio Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa.
Un hecho histórico porque estamos seguros que en lo que me resta de vida y mucho más, no conoceremos otro Nobel peruano.
No voy a reiterar sobre la valía del desaparecido escritor peruano, solo escribo que la mejor manera de celebrarlo es leyendo sus libros. Es el mejor homenaje que se puede hacer a cualquier escritor.
Hace muchos años, con la aparición del libro electrónico, los agoreros de siempre promocionaron que el libro físico estaba condenado a desaparecer. El tiempo transcurrido dice todo lo contrario. La mejor prueba son los miles de libros que se imprimen.
Este último miércoles culminó una nueva edición de la Feria Internacional del Libro en Arequipa y, mala decisión, el último día fui entusiasmado, pero fue tal el tumulto de jóvenes y familias enteras que, aunque me hizo feliz ver tanta gente mirando sino comprando libros y más libros, era casi imposible desplazarse.
Palabras: La lectura nos hace libres
Todo enlaza pese al avance de la tecnología, porque la lectura no solo nos hace libres, sino que nos convierte en mejores personas, que tanta falta nos hace en medio del salvajismo que vivimos a diario.

Sigo siendo optimista y creo que el libro físico seguirá en nuestras vidas. Espero que siempre.
Los libros, desde que tengo uso de razón, son parte de mi vida, me hacen feliz. Una felicidad que me hace prolongar otras vidas. Viajo incesantemente y, sobre todo, he conocido muchos buenos y malos personajes que nunca me han hecho daño, a diferencia de las personas con que he tropezado en mi azarosa vida.
Muchas veces me salvaron cuando estaba al borde del abismo. Mi sueño sigue siendo, cada mañana, abrir los ojos y mirar de fondo el inmenso océano, con un libro en la mano. Veremos qué pasa, pero que los libros viven, vaya que viven. Palabras más, palabras menos. Hasta la próxima.
