El silencio de la presidenta genera críticas mientras el Congreso impulsa nuevas mociones de vacancia en su contra. En medio de la creciente crisis de inseguridad que atraviesa el país, la presidenta Dina Boluarte volvió a quedar en el centro de la controversia. Durante una ceremonia oficial en Palacio de Gobierno, realizada por la firma del Proyecto Longitudinal de la Sierra Tramo 4, la mandataria evitó referirse directamente al atentado sufrido por el grupo de cumbia Agua Marina en Chorrillos el pasado 8 de octubre, limitándose a señalar que “la violencia no es buena, venga de donde venga”.
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Silencio en medio de la violencia e inseguridad
El ataque contra la reconocida agrupación musical dejó cinco heridos, entre ellos cuatro integrantes del grupo y un vendedor ambulante, según confirmó la Fiscalía en un comunicado emitido la mañana siguiente. El Ministerio Público anunció que ya inició las diligencias correspondientes para identificar y sancionar a los responsables del atentado.
Pese a la gravedad del hecho y al aumento de la inseguridad ciudadana en la capital, la jefa de Estado no ofreció comentarios específicos sobre lo ocurrido ni sobre las medidas que adoptará su Gobierno. En lo que va de su gestión, se han registrado más de 4.500 asesinatos a nivel nacional, cifra que refleja la escalada de violencia en el país.

El silencio de Boluarte se produce luego de sus cuestionadas declaraciones durante el paro de transportistas del 6 de octubre, cuando restó importancia a las protestas y sugirió como solución a las extorsiones “no contestar el teléfono” ante llamadas o mensajes de delincuentes. Sus palabras fueron duramente criticadas por la ciudadanía y diversos sectores políticos por considerarse insensibles y desconectadas de la realidad.
Congreso impulsa mociones de vacancia
Tras el atentado, la reacción del Congreso de la República no se hizo esperar. Las bancadas de Renovación Popular y Podemos Perú presentaron dos nuevas mociones de vacancia contra la presidenta Boluarte, argumentando ingobernabilidad y falta de liderazgo frente al aumento de la criminalidad.
Ambos grupos parlamentarios sostienen que la mandataria ha demostrado una “incapacidad para garantizar la seguridad nacional” y que el país enfrenta una crisis sin precedentes bajo su gestión.

No obstante, cabe recordar que en mayo de 2024, así como en mayo y junio de 2025, ya se habían presentado tres intentos de vacancia presidencial que fueron desestimados por el Pleno, con el respaldo de los mismos partidos que hoy promueven su salida.
Un giro político en vísperas electorales
Este cambio de postura ha sido interpretado por analistas como una estrategia política ante la proximidad de las elecciones generales de 2026, previstas para abril del próximo año. Según especialistas, las bancadas buscan distanciarse del oficialismo y capitalizar el descontento ciudadano frente a la creciente sensación de inseguridad y falta de gestión.
Mientras tanto, la ciudadanía exige acciones concretas y respuestas claras frente a una crisis que, según coinciden diversos sectores, ya desbordó las capacidades del Gobierno.
