Por: Sandra Bellido Urquizo
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¿Y Ahora Qué?… Con la nueva cédula de votación que parece más un papelote que un documento electoral, el Perú se prepara para las Elecciones Generales del 2026 con un proceso que amenaza con convertirse en un verdadero caos.
Y todo esto, gracias al Congreso de la República, que en los últimos meses se ha dedicado a modificar la Ley Orgánica de Elecciones, la Ley de Organizaciones Políticas y la Ley del RENIEC, sin pensar en las consecuencias para los electores.
La cédula que se utilizará medirá aproximadamente 44 cm de largo por 42 cm de ancho, un tamaño récord que nos coloca entre los países con las papeletas más grandes del mundo.
¿El motivo? Demasiados partidos inscritos y pocas alianzas electorales. El resultado: una mega cédula que generará confusión, retrasos y saturación en todo el proceso.
La ONPE había propuesto usar dos hojas para hacer el diseño más manejable, pero en marzo pasado los “inteligentísimos” congresistas decidieron aprobar en el Pleno una sola cédula para elegir Presidencia, Congreso bicameral y Parlamento Andino (este último, que en la práctica sirve para poco o nada).

El problema no termina con la cédula. Según el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), al 1 de septiembre se registraron 10 mil 257 candidatos a nivel nacional, distribuidos así:
• 117 postulantes en las fórmulas presidenciales (presidente y dos vicepresidentes).
• 3 354 candidatos al Senado.
• 6 162 candidatos a la Cámara de Diputados.
• 624 candidatos al Parlamento Andino.
Un verdadero desfile de candidatos que hará imposible que los votantes analicen seriamente todas las propuestas.
“Megacédula”: ¿Por qué tantos candidatos?
La respuesta está en una serie de cambios aprobados por el Congreso que abrieron la puerta a la masificación de candidaturas: Eliminación de las elecciones primarias. Antes, las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) servían para filtrar a los partidos sin estructura ni respaldo popular.
Hoy, cualquiera puede postular, aunque no tenga bases, militantes ni plan de gobierno.
Doble postulación Con la Ley 32245, ahora los candidatos a la presidencia y vicepresidencias también pueden postular al Senado o la Cámara de Diputados. Antes, esto estaba prohibido desde 1997. Y figuras como Keiko Fujimori podrán apostar por dos escenarios al mismo tiempo.
Flexibilización de requisitos, pues se redujo el plazo mínimo de afiliación a un partido, se eliminó la alternancia obligatoria de género en algunos cargos, se permitió que congresistas postulen a elecciones regionales y municipales si su mandato termina el mismo año y se autorizó incluir “invitados” no afiliados en las planchas presidenciales.
El alto número de candidatos traerá consecuencias graves para el elector y el sistema democrático generando confusión y voto poco informado, “megacédula” inmanejable, con un tiempo promedio por votante que podría triplicarse, colas interminables y desistimiento de electores desmotivados.
Además de conteo más lento y con errores, mayor riesgo de impugnaciones y reclamos y fragmentación y elección de un presidentes sin legitimidad, un Congreso ultrafragmentado y más inestabilidad política.
Estamos frente a un escenario electoral caótico, donde el Congreso ha legislado pensando en sus intereses personales y no en el ciudadano. Con más candidatos que nunca, una cédula gigantesca y reglas hechas a medida, el voto informado será casi imposible y la gobernabilidad del país estará en riesgo.
