En un desenlace inesperado tras un tenso desalojo en la segunda cuadra de la calle Jerusalén en el Centro Histórico de Arequipa, los 9 extranjeros que se enfrentaron con la Policía Nacional y quedaron detenidos ese día, fueron puestos en libertad la madrugada de este jueves 28 de agosto, luego de que su detención se extendiera por casi tres horas más del límite constitucional de 48 horas.
El juez de flagrancia determinó que la extensión del plazo hacía inevitable su liberación, y el Ministerio Público no presentó ningún recurso de apelación para impugnar la decisión. Durante la madrugada, la audiencia de control de detención confirmó la vulneración del derecho a no permanecer detenido por más de 48 horas, plazo establecido como límite legal en caso de flagrancia.
Esta situación convierte el caso en un procedimiento sin personas detenidas, desplazando el siguiente paso procesal al juzgado común, donde se evaluará un eventual pedido de prisión preventiva, aunque dependerá de la disponibilidad en la agenda judicial. Esta situación podría demorar varios meses, mientras que los extranjeros, entre ellos 4 mujeres con sus hijos, podrían irse del país.
Se logró saber que los implicados enfrentarán acusaciones por violencia contra la autoridad, al haber impedido el ejercicio de funciones policiales, y el supuesto delito de peligro por medio de incendio o explosión, atribuibles a su participación en el incidente durante el desalojo La liberación no representa el fin del caso, sino un ajuste procesal conforme al debido proceso, sin detención arbitraria.
Desalojo dejó daños materiales en casona: extranjeros fueron detenidos
Un desalojo judicial a una caso de la calle Jerusalén 205, en pleno Centro Histórico de Arequipa, dejó graves daños al ornato y a una antigua casona, además de 9 personas detenidas, todos extranjeros. Este predio se hallaba en posesión de un inquilino moroso, y con juicio de desalojo por más de 8 años.
Según narró uno de los propietarios, se intentó llegar a un acuerdo con el inquilino identificado como César Augusto Loayza, incluso con procesos de conciliación, pero -según precisaron- no quiso salir del predio y le dio un mal uso, convirtiendo esta casona en una discoteca ilegal. Debía pagar 20 mil soles mensuales por alquiler, pero no lo hizo.
Los extranjeros (todos contratados), quienes señalaban ser inquilinos, se apostaron en lo alto de esta edificación, antes habían colocado llantas, sillares y basura en la puerta de ingreso. Cerca de las 10 de la mañana, comenzaron la quema, causando graves daños a la casona considerada Patrimonio Cultural.