Por : Carlos Rivera
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Alma Matinal… La universidad no puede ser reducto de discusiones bizantinas ni perpetradores de juicios moralistas o estructurar críticas sobre algún tema que la sociedad necesita resolver o discutir.
Sus paradigmas discursivos obedecen a trascender la mera opinión subalterna, la vulgata callejera, sin criterio, sin argumentos científicos o alejado de cuerpos teóricos que ayudan a trazar alguna perspectiva que clarifiquen los problemas que el investigador pretende absolver. La universidad moderna no estudia el sexo de los ángeles ni la sangre de los dragones.
Pero discutir un tema como es el del aborto desde argumentos religiosos, correctivos moralistas o desde una hermenéutica teológica castigadora de las decisiones resulta insustancial para quienes estén a favor o en contra.
Entonces su discusión atañen a estos factores importantes: el marco de una política pública(Salud reproductiva), la constitución y una concepción actualizada de los derechos humanos.
Por eso felicito a Flor Ángel Leslie Enríquez Chipana la autora de este libro La culpa la tiene el útero: el aborto como emancipación femenina frente al estado, la iglesia y la sociedad (Fondo Editorial Universidad Nacional de San Agustin,2023) fruto de una investigación hecha con necesario rigor y voluntad investigativa.
Este debate debe darse estrictamente desde un ámbito jurídico. Y la autora señala con segura autoridad: “El aborto debe ser abordado como un problema jurídico-social, más allá de las cuestiones morales o religiosas, con un enfoque que vincule la defensa de los derechos humanos dentro de un contexto sociocultural.”
A contrapelo de quienes atacan la postura de la investigadora de un albedrío criminal por parte de las mujeres ante la aprobación de la despenalización la autora parece estar atento a ello y responde: “Es fundamental aclarar que despenalizar el aborto no implica forzar a todas las mujeres a abortar. La despenalización permite que la decisión recaiga exclusivamente en la mujer, basándose en una reflexión personal e informada”.
“Decidir libremente, sin miedo ni la presión de terceros, implica un ejercicio de consentimiento, autodeterminación y responsabilidad. En este sentido, la lucha por la despenalización ofrece alternativas, otorgando a las mujeres la autonomía para tomar decisiones sobre su propio cuerpo y su salud reproductiva.”

Fue Juan Carlos Valdivia Cano un solitario de sayan en año 2009 que irrumpió con su pequeño libro Sobre el protocolo del aborto terapeútico en la región Arequipa, y compartió dicha postura y nunca rehusó debatir el tema en cualquier tribuna académica o cultural incluso refutando las propuesta de ley del ese ese entonces congresista del Partido Popular Cristiano Juan Carlos Eguren quien cargado de un postura religiosa y tradicional lejana a los principios del derecho y de la dignidad humana criticaba el mencionado protocolo. 16 años después las cosas han cambiado.
Existe un marco institucional, una agenda pública, se ha internalizado el debate en los diferentes niveles de gobierno y las mujeres son protagonistas de sus propias batallas. Y este libro de Flor evidencia de que la inteligencia siempre fue una virtud de ellas.
Además de un laborioso contraste y manejo de fuentes y un correcto tratamiento de los datos, informes y bibliografía actualizada el libro le agrega un punto de vista desde la filosofía y la concepción metafísica o biosiquica del ser humano en coincidencia con el último libro Autoconocimiento y libertad. la vida por examinar (Fondo Editorial PUCP,2024) del filósofo Pablo Quintanilla. Aquí un extracto de su reflexión:
Alma matinal: La buena literatura cura esos vicios y abre mentes
“Debido a esto, la idea de una libertad utópica en la que alguien puede hacer lo que quiera sin tener que responder por sus acciones es absurda y no existe. El autoconocimiento, una conciencia propia de lo que somos y lo que queremos, es lo que conduce a la verdadera libertad. La que no puede ser separada de los demás derechos y deberes, por lo que, al hablar de autodeterminación, es importante tomar responsabilidad por nuestras decisiones y el objetivo que buscamos.”
Otro aporte es el de la claridad expositiva, el buen uso del lenguaje y eso se refleja en la prosa que maneja con muy buen castellano sin caer en los ripios de algunos burócratas del derecho con los tan mentados ASIMISMO,MI OPINIÓN PERSONAL,LAPSO DE TIEMPO.
La buena literatura cura esos vicios y abre las mentes y las posibilidades de esa bellísima dama llamada sintaxis. Y la autora tiene una vena literaria que en algún momento puede desplegar sin ningún rubor.
En tiempos de factos, feak news, streaming y una sobreinformación expuesta sin misericordia la universidad se convierte en un santuario del pensamiento crítico. Pensamiento crítico en el verdadero sentido del conocimiento. Discutir los discursos, contrastar teorías, argumentar desde la libertad.
Hacer crítica de la crítica y no aceptar nada sin antes procesar los campos y matrices de dichas ideas. El libro que presentamos esta mañana es un alegato teórico desde el derecho, los estudios de género, pero espera que sus detractores usen la misma capacidad de argumentos de la autora para polemizar con dicha obra.
Todos lo dicho sin lógica o razones acerca del libro es tremendismo, hipocresía, ignorancia que se cura con un buen vino y una biblioteca.
