Por Wilfredo Mendoza Rosado
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CREO QUE.. Uno nunca sabe como enfrentar a la muerte. Lo único cierto, es como poder enfrentar el presente, entendiendo y asumiendo que la persona que se fue, es parte de nuestro pasado. Nunca presente, menos futuro. Cruel, pero cierto.
Acabo de ver el documental de Netflix, “Joan Didion: el centro cede”. Una auténtico deleite, para quienes como este escriba, hemos gozado , con los artículos y libros de una de las más notables periodistas y escritoras norteamericanas, como fue la Didion, quien falleció a los 87 años.
Joan Didion, siempre tuvo en claro, que hay que abrazar el pasado y mirar con optimismo el presente. es decir, elegir entre la muerte, como un hecho concreto e ineludible, y mirar la vida, como un largo y oscuro túnel donde todo no fue como pudo haber sido.
Como a veces nos sucede, y vaya que la Didion, lo supo en carne propia cuando sucesivamente, falleció su esposo, de un paro cardíaco, y a los pocos días su hija adoptiva Quintana Roo. Tanto dolor, tumba y destroza a cualquier ser humano, pero Joan tuvo el suficiente valor, para soportar el vacío y escribir El año del pensamiento mágico.
Cuando, todos pensaban, que la muerte de Quintana, era más que suficiente para arrojarse al vacío, publicó Noches azules, una mezcla de memoria autobiográfica, donde por su destreza, retrata con trazo fino, la verdad sobre el dolor de la pérdida, de un ser querido, pero tratando de entender, que el camino hacia la muerte, es diverso. Inexplicable, pero ineludible, y solo nos queda vivir el presente, tratando de esquivar el pasado.

CREO QUE…Mejor ir viviendo sin prisa
Joan Didion, al principio no quiso botar los zapatos de su esposo, pensando que tendría que volver algún día, cuando supo que nunca volvería, hizo lo más cuerdo, como dijo, “debo dejarlo ir, sabiendo que siempre se quedará conmigo”.
Al final, la muerte, es apenas el siguiente paso, para desprendernos de lo que nos pesa, e ir viviendo el presente, como si durara toda la vida, bien que lo supo Joan y murió tranquila y sin saldos con su pasado.
Mejor ir viviendo sin prisa, pero hasta pueda si es que puedo.
Hasta la próxima.
